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Mejora la situación humanitaria en Etiopía, pero en Somalia prosiguen los retos Imprimir

GINEBRA, Suiza, 16 de septiembre (ACNUR/UNHCR) – En colaboración con sus socios, ACNUR ha realizado progresos en la prestación de servicios de salud y nutrición a los refugiados somalíes en los campos de Dollo Ado, en Etiopía. La campaña de vacunación contra el sarampión, finalizada hace dos semanas, ha tenido como resultado un notable descenso en el número de nuevos casos y fallecimientos relacionados con la enfermedad.

Los equipos móviles de salud están llegando a muchas familias que antes no tenían acceso a los servicios médicos. En el campo de Kobe se ha registrado un descenso continuado en la tasa bruta de mortalidad, que en este momento es de 2,1 muertes diarias por cada 10.000 personas, frente a una tasa de 4 o 5 muertes por cada 10.000 hace pocas semanas.

Cuando se abrió el nuevo campo de Hilaweyn en Etiopía hace seis semanas, la tasa de desnutrición global entre los niños refugiados recién llegados menores de 18 años era del 66%. La cifra ha bajado ahora al 47%. En todos los campos de Dollo Ado la tasa general ronda el 35% gracias a que los programas de alimentación nutricional para niños refugiados han podido llegar a los más vulnerables. Seguimos llevando a cabo estos programas, ya que la tasa de desnutrición sigue siendo alta, especialmente entre los niños menores de dos años.

De media unos 300 somalíes siguen cruzando la frontera cada día hacia Dollo Ado desde las zonas de Bay, Gedo y Bakool. Las nuevas llegadas nos cuentan que las condiciones en Somalia aún son precarias, ya que la mayor parte del ganado ha muerto y es complicado conseguir comida. Algunos de ellos están huyendo directamente por el continuo conflicto y la violencia.

En Mogadiscio los casos de diarrea y sarampión entre los desplazados internos somalíes (IDPs por sus siglas en inglés) sigue siendo motivo de preocupación y la tasa estimada de mortalidad entre los niños menores de cinco años sigue siendo alarmantemente alta (15,43 por cada 10.000 cada día en agosto y 14,09 por cada 10.000 al día en julio). Las tasas de desnutrición también han empeorado.

ACNUR ha llevado a cabo una serie de misiones a algunos de los más de 180 campamentos improvisados en la capital somalí, donde se están realizando repartos de nuestra ayuda de emergencia, con el fin de evaluar la situación de los desplazados somalíes. Nuestro objetivo es realizar hasta 10 viajes de este tipo cada semana a los asentamientos de desplazados. Pese a que la situación de seguridad ha mejorado ligeramente en Mogadiscio en las últimas semanas, aún no tenemos acceso a muchas zonas de la capital. Fuera del recinto protegido en el Aeropuerto Internacional de Mogadiscio, nuestro personal todavía se ve obligado a desplazarse con convoyes de seguridad.

En los asentamientos de Tarbuush y Al Adala los desplazados internos tienen ahora unas mejores condiciones de refugio y pueden usar sus nuevos utensilios de cocina para preparar las raciones de comida que han recibido. También han dado un uso inmediato a las mantas y esteras para dormir. Nuestro equipo también visitó a los desplazados que residen en la bombardeada catedral, en el distrito de Hamarweyne.

Gracias a las lecciones aprendidas durante la hambruna de 1992, cuando la mortalidad infantil tuvo un repunte con la llegada de las temperaturas más frías y las lluvias en octubre, ACNUR está trabajando con UNICEF en la distribución de unas 60.000 mantas para mitigar los efectos de las inclemencias meteorológicas y el riesgo de hipotermia en asentamientos de todo Mogadiscio y en las regiones vecinas. Esto reducirá significativamente el riesgo de hipotermia entre los niños desplazados.

Las mantas están actualmente en nuestro almacén en Mogadiscio, y se espera que en los próximos días lleguen en barco al puerto de la capital otros 20.000 Paquetes de Asistencia de Emergencia (EAPs por sus siglas en inglés) desde Dubai.

También estamos trabajando para tener listas soluciones de refugio temporal antes del inicio de la temporada de lluvias, y se ha puesto en marcha la adquisición de material para la construcción de refugios, así como de lonas plásticas de mayor tamaño (4x7m). Estas lonas pueden cubrir completamente los tradicionales buul, refugios que habitualmente se construyen los desplazados internos, y ofrecerles una protección adicional frente a las inclemencias del tiempo. El coste total de estas respuestas de emergencia es de 1 millón de dólares. Estas lonas se están distribuyendo en Mogadiscio y Bajo Shabelle, donde se da la segunda mayor concentración de desplazados internos fuera de la capital somalí.

Por otro lado, ACNUR ha recibido una subvención de 30 millones de dólares por parte del Banco Mundial que nos permitirá ayudar a que medio millón de refugiados en los campos cercanos a la frontera somalí en Etiopía y Kenia tengan acceso a servicios de nutrición, salud y saneamiento.


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