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| Guterres y Estados Unidos advierten de que se necesita más ayuda para la emergencia de Malí |
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Más de un cuarto de millón de personas han huido de Malí en los últimos seis meses a causa de los combates entre las fuerzas del gobierno, los rebeldes tuareg y varios grupos armados. Además de los refugiados que hay en Burkina Faso, hay otros 96.000 malienses en Mauritania y 53.000 en Níger. Otras 174.000 personas están desplazadas dentro de Malí. “Ahora tenemos 257.000 refugiados de Malí que están viviendo un gran nivel de sufrimiento y privación” dijo Guterres en el campo de Damba, hogar de unos 1.200 refugiados malienses. “Han tenido que atravesar las fronteras de países que están en muy malas condiciones y que tienen graves problemas de inseguridad alimentaria: Níger, Mauritania y Burkina Faso. Han encontrado una gran generosidad en los países de acogida, que están compartiendo con ellos todo lo que tienen pero hasta ahora no han recibido la atención de la comunidad internacional. Nosotros, las agencias, estamos luchando para ofrecerles lo más básico: agua, alimentos, saneamiento y salud”. Tras medio año de conflicto en Malí, ACNUR sigue haciendo frente a una grave escasez de financiación. Pese a la reciente donación de 10 millones de dólares de Estados Unidos y a las contribuciones de otros donantes, la Agencia de la ONU para los Refugiados sólo ha recibido 49,9 millones de dólares de los 153 que necesita para ayudar a los refugiados malienses y a los desplazados internos. “Pido a la comunidad internacional que muestre a los refugiados malienses, así como a los gobiernos de Burkina Faso, Níger y Mauritania, el mismo nivel de solidaridad que estos gobiernos están teniendo con los refugiados malienses” dijo Richard. “Hay muchas otras crisis en el mundo, así que supongo que la gente se ha cansado de oír hablar de crisis. Pero sabemos que con poca ayuda se puede llegar lejos. Así que esperamos poder hacer que haya más que donantes conozcan esta situación y la apoyen”. En el campo de Damba, Guterres y Richards visitaron el centro de registro donde el equipo de ACNUR ha estado registrando y recopilando información detallada de los perfiles y las cifras actuales de refugiados en los asentamientos oficiales. Esta información permitirá a ACNUR ofrecer la asistencia adecuada a los refugiados según sus necesidades. El registro está programado para llevarse a cabo en todos los asentamientos oficiales de Burkina Faso en las próximas semanas. Los refugiados de Damba reciben 14,5 litros de agua por persona y día gracias a dos pozos perforados por ACNUR y a tanques de agua gestionados por Oxfam. Los refugiados y la población local también pueden usar el centro médico que gestiona Médicos del Mundo. La malaria, las infecciones respiratorias y los parásitos intestinales son las enfermedades más comunes. Muchos de los refugiados en este campo abandonaron la ciudad de Gossi, en el norte de Malí, anticipándose a los ataques. Los recién llegados dicen que la aparición de nuevos grupos armados extremistas en el norte de Malí desde marzo está empujando cada vez a más personas a abandonar sus hogares. Oumey, de 25 años, llegó al campo de Damba el 20 de Julio tras caminar dos semanas. “El miedo me llevó a dejar mi casa” dijo a Guterres y a Richards en su tienda. “He visto cómo mataban a la gente delante de mí cuando Gossi fue tomada por grupos armados a finales de junio. Preferí no esperar mi turno”. También visitaron a Raichatou, una abuela de 62 años que huyó de Malí con 13 miembros de su familia, entre ellos su hijo, que padece una deficiencia mental. Caminaron durante dos semanas con un burro, algo de agua y un poco de comida. De las 430 cabras que trajeron consigo, sólo 30 sobrevivieron al largo viaje. El resto murió por deshidratación. “Nos fuimos porque todos a nuestro alrededor estaban abandonando sus aldeas. Nos entró el pánico. Oímos que las principales ciudades estaban siendo tomadas por grupos armados” dijo Raichatou. Ahora se siente segura en Burkina Faso y no quiere regresar a Malí a menos que se reinstaure la paz. Guterres enfatizó las dificultades a las que se enfrentan ACNUR y otras agencias humanitarias a la hora de ayudar a estos refugiados. “Cuando tienes más de 250.000 personas en zonas semidesérticas de países sin salida al mar, con grandes problemas logísticos y cuando esos países están haciendo frente a grandes retos no sólo en relación a su desarrollo sino también por su capacidad para alimentar a su propia gente, es obvio que todos los recursos que podamos encontrar no serán proporcionales a las necesidades a las que hacemos frente” dijo. “Espero que la atención de la comunidad internacional se centre más en la situación de Malí”. Está previsto que Guterres y Richard se encuentren el jueves con autoridades de Burkina Faso en la capital del país, Ouagadougou, entre ellos el Presidente y el Ministro de Asuntos Exteriores. También se reunirán con otras agencias de la ONU y socios de las ONG para tratar el tema de la emergencia de refugiados malienses, la situación humanitaria en Malí y sus repercusiones en países vecinos. Por Hélène Caux, en el campo de Damba y Ouagadougou, Burkina Faso |

