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Noticias Notas de Prensa ACNUR alerta sobre los riesgos para la salud de los refugiados en Sudán del Sur

ACNUR alerta sobre los riesgos para la salud de los refugiados en Sudán del Sur Imprimir

© ACNUR/P.Rulashe. Refugiados sudaneses durante un chequeo médico en un asentamiento en el estado de Alto Nilo.
© ACNUR/P.Rulashe. Refugiados sudaneses durante un chequeo médico en un asentamiento en el estado de Alto Nilo.
GINEBRA, Suiza, 10 de julio (ACNUR/UNHCR) - Las condiciones en los campos de refugiados en Sudán del Sur han seguido empeorando durante los últimos días debido a la presión generada por la continua llegada de refugiados y las inundaciones provocadas por las lluvias torrenciales. La situación en materia de salud se ha convertido en estos momentos en una preocupación prioritaria para ACNUR, que está siguiendo el tema muy de cerca para detectar posibles brotes de enfermedades.


Los actores especializados en salud y la Agencia de la ONU para los Refugiados están llevando a cabo una evaluación global del estado de salud de los refugiados para obtener mejor información sobre las tasas de mortalidad actuales y los índices de cobertura de vacunación en todos los campos de refugiados de los estados sursudaneses de Alto Nilo y Unity. Estas encuestas aún no han finalizado. En vista del frágil estado de salud en que llega la población a los campos, se requieren programas a gran escala para atender inmediatamente sus necesidades y evitar que se deteriore aún más su salud. En los lugares remotos, como las fronteras de los estados de Unity y Alto Nilo, ACNUR afronta un reto que sólo se ha presentado en contadas ocasiones: la necesidad de llevar a cabo programas masivos de trabajo de campo y divulgación en materia de salud, higiene y saneamiento para mitigar las amenazas a la salud de los refugiados.

En el asentamiento de Yida, en el estado de Unity,  situado cerca de la frontera con Kordofan del Sur, las nuevas llegadas han duplicado desde principios de mayo a la población local, con cerca de 60.000 personas. Si bien ACNUR está verificando esta cifra, la congestión en una franja limitada de terreno que ha quedado aislada por las lluvias, representa otro problema más en materia de salud. La semana pasada los actores especializados en salud en el terreno informaron de un fuerte incremento en los casos de diarrea sanguinolenta. Para hacer frente a este problema y garantizar la disponibilidad de una cantidad adecuada agua potable, se están perforando más pozos y se han traído a la zona equipos de excavación adicionales. Esta semana, ACNUR también está distribuyendo miles de bidones y cubos a todas las familias con hijos menores de cinco años y se están empleando cantidades adicionales de cloro en los puntos de agua. Asimismo,  todas las organizaciones están trabajando para sensibilizar a la población refugiada, en su mayoría jóvenes, sobre los riesgos en materia de higiene, salud y nutrición.

El reto más crítico tanto para ACNUR como para el resto de socios que trabajan en la región es la distribución de una cantidad suficiente agua potable a todos los refugiados y la prevención de enfermedades en esta parte tan remota y frágil de Sudán del Sur.

En el condado de Maban, en el estado del Alto Nilo, que acoge actualmente a más de 110.000 refugiados del estado sudanés de Nilo Azul, el agua también se ha convertido en un problema crítico. Las agencias humanitarias han realizado avances para garantizar el suministro de agua a través de la excavación de pozos y mediante camiones cisterna. En estos momentos hay cuatro equipos de perforación operativos, al tiempo que prosiguen los esfuerzos de excavación de nuevos pozos. Asimismo, la población de refugiados de Jammam está siendo reubicada en otros campos debido a la escasez de agua potable y a las zonas inundadas.

Aunque al principio los refugiados eran reacios a trasladarse, los esfuerzos de movilización comunitaria están dando sus frutos. ACNUR ha trabajado y continúa trabajando en colaboración con las autoridades locales para identificar más emplazamientos con fuentes fiables de agua potable, para así poder reducir la presión sobre los campos de refugiados existentes y acomodar a los nuevos refugiados que previsiblemente seguirán llegando. Debido a las lluvias torrenciales en la zona y a las inundaciones, las pocas carreteras existentes se están tornando intransitables, lo que retrasa la distribución de asistencia humanitaria. ACNUR está considerando trasladar por helicóptero el material de asistencia de emergencia, pero la falta de fondos nos lo impide.

Desde el pasado mes de diciembre, ACNUR ha distribuido ayuda humanitaria de emergencia en Sudán del Sur por vía aérea y terrestre. Entre los materiales se incluyen 16.400 tiendas de campaña familiares y artículos de primera necesidad para más de 130.000 personas, como lonas plásticas, esteras para dormir, mantas, mosquiteras, bidones y utensilios de cocina.

El llamamiento revisado de ACNUR para ayudar a los refugiados sudaneses en Etiopía y Sudán del Sur asciende a 220 millones de dólares. Hasta principios de julio, la Agencia de la ONU para los Refugiados ha recibido sólo 46 millones de dólares (11,6 millones para Etiopía y 33,6 millones para Sudán del Sur), lo que representa menos del 21% de lo que se necesita.

 


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