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Niños desnutridos entre los miles de refugiados que huyen de Sudán Imprimir

© ACNUR/ V.Tan. En Yida, entre los recién llegados procedentes de las Montes Nuba, en Sudán, hay niños desnutridos.
© ACNUR/ V.Tan. En Yida, entre los recién llegados procedentes de las Montes Nuba, en Sudán, hay niños desnutridos.
YIDA, Sudán del Sur, 23 de mayo (ACNUR/UNHCR) - Camiones llenos de refugiados llegan todos los días a la zona fronteriza de Yida, en Sudán del Sur, desde los Montes Nuba, en el país vecino de Sudán y, entre los trasladados, hay muchos niños desnutridos.


Obama, de dos años, aparenta la mitad de su edad. Su familia caminó durante dos días desde Mongolo para llegar hasta la frontera y luego fueron trasladados en camión hasta Yida, situado a unos pocos kilómetros de distancia, en el estado de Unity, en Sudán del Sur. Junto con el equipaje, los sacos, los somieres de cama y las ollas, Obama es bajado del camión y entregado a las personas que lo reciben en el centro de registro de ACNUR para recién llegados.

“Los aviones de guerra Antonov seguían viniendo”, cuenta su tía Madina, de 13 años, mientras el bebé se aferra a ella. “No hay comida en Mongolo. Comimos frutas silvestres”.

Obligados a huir del conflicto y del hambre, su historia es cada vez más frecuente entre los recién llegados a Yida. “Llovía en la aldea, pero los enfrentamientos constantes no nos permitían cultivar maíz, sorgo, cacahuete y sésamo. Las personas recolectaban alimentos de los árboles y los arbustos”, dice Abdulrahim Kwah, un agricultor de 32 años que llegó hace un mes desde la aldea de Shat.

En las últimas dos semanas, ha aumentado la cifra de niños desnutridos que llegan a Yida. Para hacer frente a este problema, todos los recién llegados de entre seis meses y cinco años son trasladados al centro de salud dirigido por la organización no gubernamental Samaritan’s Purse. Allí se controla su peso y su altura, así como la longitud y la circunferencia de sus brazos superiores para detectar desnutrición. Se les entregan galletas de alto contenido energético y los que presentan desnutrición grave son derivados al centro de nutrición para recibir tratamiento.

El personal del centro de salud ofrece un panorama general sobre las condiciones de desnutrición. En un día en que se examinaron a 105 niños, 16 de ellos presentaban desnutrición moderada y 5 desnutrición grave.

La hermana de Abdulrahim, Kaltum, de 16 años, llegó hace tres días con sus cuatro hijos. Su bebé más pequeño tiene el abdomen hinchado y arrugas en miembros inferiores. Al igual que todos los recién llegados, la familia recibió una bolsa de raciones de alimentos de emergencia, que la joven madre puso sobre su cabeza, caminando rápidamente con sus chancletas, mientras sus hijos la seguían por detrás.

Tras haber huido sin su esposo, Kaltum es afortunada de haber encontrado apoyo familiar en Yida. Su madre y sus hermanos se habían separado en la confusión de la huida y llegaron en momentos diferentes por diversas rutas. Tres parientes fueron asesinados en una emboscada en el camino y varios fueron raptados. Se desconoce su paradero.

Esto pone de relieve la preocupación de los organismos humanitarios, que sostienen que Yida está demasiado cerca de la conflictiva frontera y no debería albergar a los refugiados. No obstante, los trabajadores humanitarios continúan brindado asistencia básica en el centro de tránsito mientras trabajan para reubicar a los refugiados que desean trasladarse hacia el interior.

Después de un registro más detallado de los recién llegados en Yida, ACNUR les entrega vales de raciones del Programa Mundial de Alimentos para un mes, que incluyen, aceite, maíz, sal y, algunas veces, frijoles. La Agencia de la ONU para los Refugiados distribuye suministros de asistencia, como lonas de plástico, mantas y esteras, a través de los líderes refugiados, dando prioridad a los refugiados vulnerables, como familias encabezadas por mujeres, niños no acompañados y discapacitados.

Agencias como Samaritan’s Purse y el Comité Internacional de la Cruz Roja, se ocupan del mantenimiento de los puntos de suministro de agua y de las letrinas, mientras que Médicos sin Fronteras y CARE ofrecen servicios de salud. ACNUR y la ONG Non-Violent Peace Force llevan a cabo controles con fines de protección, en especial, entre los refugiados vulnerables. La comunidad de refugiados organiza las escuelas.

Yida alberga en la actualidad a alrededor de 35.000 refugiados de las Montes Nuba. Se espera que el ritmo de llegadas, que ronda un promedio de 430 refugiados por día, continúe siendo elevado antes del cierre de rutas durante la temporada de lluvias.

Por Vivian Tan en Yida, Sudán del Sur

 


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