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Noticias Notas de Prensa Los sudaneses se dirigen al sur con sus pertenencias y un fuerte sentimiento de esperanza

Los sudaneses se dirigen al sur con sus pertenencias y un fuerte sentimiento de esperanza Imprimir

© Foto ONU/Paul Banks. Miembros de una familia de sudaneses del sur sentados en su refugio tras llegar a Sudán del Sur desde el norte.
© Foto ONU/Paul Banks. Miembros de una familia de sudaneses del sur sentados en su refugio tras llegar a Sudán del Sur desde el norte.
JUBA, Sudán del Sur, 18 de enero (ACNUR/UNHCR) – Reida Sustine tenía dos años cuando sus padres huyeron de Juba, en el sur, y se dirigieron hacia el norte, a la capital del país, Jartum, durante la guerra civil de Sudán. Como muchos otros del sur, su familia intentó olvidar el conflicto. Cuando creció, empezó a ganarse la vida vendiendo el pescado que cogía en el Nilo, el río que divide Jartum.

La capital podía ser un lugar de refugio, pero la vida diaria era una constante lucha. Cuando Sudán del Sur se independizó y se convirtió en un Estado el pasado 9 de julio de 2011, 25 años después, Sustine supo que era el momento de regresar a casa. Cogió sus pertenencias y se subió a una barcaza en el Nilo en dirección al sur. Dos semanas más tarde había llegado de nuevo a Juba.

Sentada en un centro de tránsito de ACNUR, ella y su familia esperan un autobús que les lleve a casa, en el estado sursudanés de Equatoria Occidental. “No sé cómo estará la casa” dice la joven, que ahora tiene 27 años. “Pero sé que será mejor que lo que he tenido hasta ahora. Pondré en marcha un negocio y todo irá bien”.

Desde octubre de 2011, más de 365.000 personas han llegado a Sudán del Sur. Un número importante rehizo sus vidas en el norte, pero mantiene fuertes vínculos con el sur. Aquellos que emprenden el viaje, llevan consigo sus pertenencias y un fuerte sentimiento de esperanza. Pero muchos son también vulnerables. ACNUR y sus socios trabajan para verificar que su regreso sea voluntario.

Junto con la Organización Internacional para las Migraciones, ACNUR ayuda a trasladar a los más vulnerables, asistiéndoles y protegiéndoles durante el viaje de vuelta a sus hogares. La Agencia de la ONU para los Refugiados gestiona estaciones de paso y ayuda en el reparto de alimentos y en la atención médica.

A su llegada, los retornados reciben raciones de comida suministradas por el Programa Mundial de Alimentos. Aquellos que traen pocas pertenencias reciben paquetes de reintegración que contienen lonas de plástico, mosquiteras, mantas, esteras, bidones, cubos, jabón, cacerolas y sartenes.

En algunos casos, ACNUR asiste también a los recién llegados para formar nuevas comunidades. A su vez gestiona un programa de alojamiento temporal, así como proyectos basados en la comunidad, como algunos de subsistencia e infraestructuras básicas. Ambos están destinados a ofrecer oportunidades para comunidades de repatriados vulnerables y comunidades de acogida. Desde 2005 se han completado más de 800 proyectos de este tipo, entre ellos 330 que implicaron la construcción o rehabilitación de escuelas, clínicas e instalaciones de agua.

“Muchas de estas personas tienen que empezar de cero” dice Rebecca Ondoa, trabajadora de servicios comunitarios de ACNUR. “La gente se pregunta '¿Dónde dejo a mis hijos? ¿Dónde trabajo? ¿Cómo alimento a mi familia?' Necesitan ayuda para recomponer sus vidas”.

El año pasado ACNUR financió la construcción de casas baratas hechas con adobe para los recién llegados a la comunidad de Gudele Este, en Juba, a través de ACROSS, una asociación keniana. La Agencia ayudó a construir una escuela y a instalar puntos de agua para la comunidad. El objetivo era proporcionar a los residentes locales herramientas para fabricar sus propios ladrillos, algunos de los cuales podían poner a la venta para lograr ingresos extra.

Gracias a este programa, Poibe Bawaras Kune tienen ahora un lugar donde vivir. “Estoy muy contenta de tener esta casa que es mía” dice esta mujer de 45 años. “No teníamos dinero para levantarla. ACNUR movilizó a la gente de la comunidad y ellos la construyeron para nosotros. Nos ayudó mucho”.

Al igual que otras personas que se dirigen al sur, Kune pasó la mayor parte de su vida en Jartum antes de regresar a Sudán del Sur. Recuerda que los mejores días de su vida fueron aquellos que pasó de niña, durante su infancia en Juba, antes de la guerra.

En Jartum, se ganaba la vida en una lavandería. Cuando partió hacia la capital, a la edad de 20 años, pensó que nunca regresaría. “Sueñas con algo que quieres hacer pero eres incapaz. Así que es mejor dejarlo” dice. “Ahora Sudán del Sur es un Estado independiente….tenemos el camino abierto ahora que hemos vuelto a casa”.

Por Greg Beals en Juba, Sudán del Sur.

 


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