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Noticias Notas de Prensa Atrapados en el Norte sin poder regresar a Sudán del Sur

Atrapados en el Norte sin poder regresar a Sudán del Sur Imprimir

© ACNUR/V.Tan. Tras esperar más de un año para viajar a Sudán del Sur, algunos sursudaneses se han refugiado en vagones de ferrocarril abandonados en la estación de Shajara, en Jartum.
© ACNUR/V.Tan. Tras esperar más de un año para viajar a Sudán del Sur, algunos sursudaneses se han refugiado en vagones de ferrocarril abandonados en la estación de Shajara, en Jartum.
JARTUM, Sudán, 16 de enero (ACNUR/UNHCR) – A primera vista parece un depósito de chatarra, en el que se acumulan muebles rotos, barras metálicas oxidadas y puertas sacadas de sus goznes. Sin embargo, cuando se observa con más detenimiento, se ven cajas gigantescas cerradas con candado, refugios improvisados y personas ocultas tras la permanente capa de polvo que cubre la capital de Sudán.

Nos referimos a la estación de ferrocarril de Shajara, situada al sur de Jartum. Pero también es uno de los 14 "puntos de partida" activos que se encuentran en los alrededores de la capital y el lugar de acogida de centenares de personas desesperadas que llevan esperando hasta un año para volver a sus aldeas en Sudán del Sur, y de su voluminoso equipaje. El último tren partió de esta estación en octubre. Hay otros seis trenes programados para los próximos meses y todos se pelean para que les incluyan en la lista de pasajeros.

"Llevamos aquí nueve meses y estamos deseando marchar", dijo una mujer que se ha construido un refugio en un vagón de ferrocarril abandonado. "Mi hijo nació aquí hace tres meses y le pusimos de nombre Railway".

Baby Railway, que aparta el polvo de sus ojos, no tiene ni idea del problema al que se enfrenta su familia, que era una de las familias sursudanesas que huyeron durante la guerra civil que enfrentó al norte y al sur en este país durante más de 20 años.

En los meses anteriores a la proclamación, en el mes de julio, de la independencia de Sudán del Sur, muchas de las personas que se habían refugiado en Sudán a lo largo de todos estos años empezaron a preparar su regreso a sus aldeas ancestrales, así como las personas que, aunque nacidas y criadas en el Norte, tienen estrechos vínculos con el Sur. Tras el entusiasmo inicial – más de 350.000 personas partieron hacia el Sur entre octubre de 2010 y diciembre de 2011 – el proceso se ha estancado.

El problema es, en parte, de origen económico. El Gobierno de Sudán del Sur ha agotado los fondos destinados a organizar los traslados y, por otra parte, muchos de los sursudaneses residentes en el Norte han perdido su empleo desde la secesión y están teniendo problemas económicos.

A esto se añaden los problemas logísticos que ha provocado el hacinamiento en la estación de Shajara. Años y años de abandono han provocado el caos en el servicio de ferrocarril entre Jartum y Wau, ciudad situada al nordeste de Sudán del Sur. Un único tren cubre los 1.000 kilómetros de distancia entre las dos ciudades.

Las averías y los descarrilamientos son habituales hasta tal punto que en el trayecto de ida o de vuelta se tarda por lo menos dos semanas, y a veces más. Además, cuando llegue la estación lluviosa, entre los meses de junio a diciembre, algunas partes del recorrido quedarán intransitables debido al exceso de vegetación.

Por otra parte, unos 9.000 sursudaneses que se dirigen a las regiones central y meridional de Sudán del Sur han quedado atrapados en el centro de Kosti al no haber barcas que conduzcan a estas personas y sus voluminosos equipajes por el río Nilo.

Incluso para aquellas personas que pueden permitirse desplazarse en autobuses o en camiones, la falta de seguridad en ruta constituye un gran obstáculo. Debido a los combates en las zonas fronterizas, en particular en el estado de Kordofán del Sur, los convoyes son a menudo objeto de robos o ataques.

"Pedimos a ACNUR que facilite el transporte y garantice la seguridad en ruta", comentó Deng Bot, que representa a unos 40.000 sursudaneses que residen en el campamento Mayo Mandella, en Jartum, durante la visita que realizó António Guterres, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la pasada semana.

"Tenemos que buscar una nueva ruta", dijo Guterres, consciente de los numerosos obstáculos a los que se enfrentan las personas que se dirigen al Sur. "Es preciso que los dos Gobiernos acuerden un plan para trasladar a las personas más vulnerables por vía aérea, pero el desplazamiento por carretera debe seguir siendo el medio principal, y no será posible sin una labor de coordinación correcta y unas condiciones de seguridad adecuadas".

Mientras tanto, 245 familias desesperadas siguen esperando en este punto de partida, un espacio abierto en Mayo Mandella, con una mezcolanza de refugios construidos con láminas de plástico, sacos de arpillera y trozos de tela. Apenas hay sombra donde refugiarse del ardiente sol y del polvo que transporta el viento. El agua se transporta en carros tirados por asnos; no hay letrinas y las escuelas y los servicios sanitarios son escasos.

Asunta Matia abandonó su casa de alquiler hace un año, cuando perdió los ingresos que obtenía en su tienda de té. "Nos dijeron que partiríamos al día siguiente, y luego que al siguiente y de nuevo que al siguiente. Pero todavía estamos aquí", explicó. "Cuando regrese a Wau, podré abrir de nuevo mi propia tienda de té. Quiero que mis hijos vayan a la universidad".

Su hija Madalena, de 26 años y madre de dos hijos, ha solicitado la admisión en la Universidad de Juba y espera poder estudiar ingeniería. Su marido y su hermano se han trasladado a Wau, Sudán del Sur, pero con el dinero que envían solo tienen para comprar alimentos. Ni Asunta ni Madalena saben cómo reunir el dinero necesario para regresar a su país ni tampoco cuándo se pondrán en camino.

Sin embargo, Asunta está segura de una cosa: "Aquí las cosas no nos van bien. Es mejor que nos marchemos y busquemos una alternativa mejor en Sudán del Sur".

Según las estimaciones, hay cerca de 700.000 sursudaneses en el Sudán. Unos 110.000 residentes en Jartum se han inscrito en el registro de solicitantes de traslado creado para determinar el número de personas que desean regresar y los lugares de destino e identificar a las personas vulnerables que pudieran necesitar asistencia especial.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y la Organización Internacional para las Migraciones copresiden el Sector para el Retorno de Emergencia, que se ocupa principalmente del registro de las personas que desean viajar a Sudán del Sur, en coordinación con la Comisión para el Trabajo Voluntario y Humanitario, con sede en Jartum. Los dos organismos ofrecen también asistencia para la supervivencia y velan por la protección en los centros, los puntos de partida y en ruta.

Ahora que se aproxima el mes de abril, en el que finaliza el plazo para que los sursudaneses obtengan permisos de residencia en el Sudán, el Sector para el Retorno de Emergencia también ha instado a los Gobiernos del Sudán y de Sudán del Sur a entregar documentos de nacionalidad y permisos de residencia a los sursudaneses que permanecen en el Sudán y a poner en marcha procesos justos para otorgar la nacionalidad que contemplen medidas para evitar la apatridia.

Por Vivian Tan, en Jartum, Sudán

 


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