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Cuatro refugiados congoleños mueren al cruzar a Uganda, donde cada vez más buscan seguridad Imprimir

Doriko Wani, de 22 años, es una refugiada congoleña proveniente del pueblo de Soba, en la provincia de Ituri.”Nos fuimos por la guerra. No quiero volver a RDC, estoy aquí con mi marido y un hijo. No regresaremos hasta que sea seguro”. (© ACNUR/UNHCR/Michele Sibiloni)
Doriko Wani, de 22 años, es una refugiada congoleña proveniente del pueblo de Soba, en la provincia de Ituri.”Nos fuimos por la guerra. No quiero volver a RDC, estoy aquí con mi marido y un hijo. No regresaremos hasta que sea seguro”. (© ACNUR/UNHCR/Michele Sibiloni)
GINEBRA (Suiza), 13 de febrero de 2017 (ACNUR/UNHCR).- ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está consternada por la noticia del fallecimiento de cuatro refugiados congoleños ahogados después de que su barco volcase en el lago Alberto en su intento por alcanzar la seguridad en Uganda.

ACNUR advierte de que se podrían perder más vidas en las a menudo peligrosas rutas a través del lago, dado el incremento del número de refugiados que escapan de la violencia entre comunidades y del conflicto en las regiones del este de la República Democrática del Congo (RDC).

La semana pasada, más de 22.000 congoleños cruzaron el lago Alberto a Uganda, lo que sitúa en unas 34.000 el número de llegadas a Uganda desde la RDC desde el principio del año. Los refugiados usan pequeñas canoas o barcos de pesca que van abarrotados, llevando en ocasiones a más de 250 personas y tardando más de 10 horas en cruzar el lago.

Sobrecargada con equipaje y redes de pescar, la pequeña canoa en la que iban los cuatro refugiados que se ahogaron el pasado 11 de febrero llevaba navegando casi dos días cuando se vio golpeada por altas olas, haciendo que los pasajeros se precipitaran al lago. El personal de ACNUR informa de que han sucedido otros incidentes de barcas a la deriva debido a fallos de motor o insuficiente combustible, y que han tenido que ser rescatadas por las autoridades ugandesas.

Por otra parte, el pasado de 7 de febrero ACNUR y sus socios registraron dos muertes más en las costas de congoleñas del lago Alberto, donde miles de personas esperan para cruzar al otro lado, produciéndose algunas discusiones y peleas por subir a las barcas.

Dado que durante el fin de semana continuaron los ataques a localidades de la provincia congoleña de Ituri, ACNUR pide un mayor acceso humanitario a la zona para así poder cubrir las enormes necesidades de protección y asistencia de la población.

Los refugiados que han llegado a Uganda dan cuenta de un incremento de los ataques contra la población civil, así como de asesinatos y destrucción de la propiedad privada. El personal de ACNUR ha recibido también diversos informes de civiles que han sido asesinados a machetazos o acribillados con flechas. La semana pasada, un hombre anciano falleció de agotamiento tras llegar a Uganda y un recién nacido no sobrevivió a las complicaciones del parto. Además de al puerto de Sebagoro, una pequeña localidad pesquera situada en el lado norte del lago Alberto, cientos de refugiados han llegado también a Canara, un nuevo punto de desembarco en el lado sur del lago.

ACNUR trabaja con las autoridades ugandesas para registrar y reubicar a los recién llegados en asentamientos situados lejos de la frontera. Sin embargo, se necesita más apoyo para abordar la exigente situación. Entre las prioridades fundamentales se encuentra la preparación de nuevas áreas donde establecer asentamientos, así como la necesidad de realizar intervenciones psicosociales para ayudar a los refugiados a superar sus traumas.

Paralelamente, el número de llegadas a Burundi y Tanzania a través del lago Tanganica se redujo significativamente la semana pasada, alcanzando las 8.000 y 1.200 llegadas respectivamente. Los avances del ejército contra los grupos armados dentro de la República Democrática del Congo, así como la disminución del número de barcos de pesca y canoas disponibles, pueden haber contribuido al menor número de llegadas. Sin embargo, ACNUR teme que los flujos puedan repuntar pronto, dada la naturaleza imprevisible y volátil del conflicto.

Durante el año pasado, unos 120.000 congoleños huyeron a países vecinos, uniéndose a los 510.000 refugiados que ya estaban en el exilio. Como se espera que los flujos de refugiados congoleños a países vecinos se incrementen durante el año 2018, ACNUR insta a los donantes a aumentar su apoyo. De los 368,7 millones de dólares solicitados por ACNUR para la situación de los refugiados de la RDC, hasta el momento tan solo se ha recibido el 1%.


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