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Violencia en República Democrática del Congo provoca un alza de refugiados que huyen hacia el este Imprimir

Refugiados que han escapado de la violencia en la República Democrática del Congo descansan en un centro de recepción en Uganda. Se proporcionó comida caliente, refugio y seguridad a más de 350 personas. (© ACNUR/UNHCR/Hannah Maule-ffinch)
Refugiados que han escapado de la violencia en la República Democrática del Congo descansan en un centro de recepción en Uganda. Se proporcionó comida caliente, refugio y seguridad a más de 350 personas. (© ACNUR/UNHCR/Hannah Maule-ffinch)
GINEBRA, Suiza, 30 de enero de 2018 (ACNUR/UNHCR).- La Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, está alarmada por el reciente aumento de la violencia en el este de la República Democrática del Congo (RDC) que está forzando a un gran número de congoleños a huir hacia el este, a países vecinos como Burundi, Tanzania y Uganda.

Miles de niños, mujeres y hombres han abandonado sus hogares ante la escalada de las operaciones militares contra los grupos armados Mai Mai en la provincia de Kivu Sur. Desde la semana pasada, casi 7.000 personas han cruzado la frontera con Burundi y otras 1.200 han huido a Tanzania. Además, se cree que hay muchos más civiles desplazados en Kivu Sur que se encontrarían en condiciones muy precarias al carecer de cobijo y comida.

ACNUR se ha entrevistado con refugiados que afirman haber huido del reclutamiento forzado, la violencia directa y otros abusos cometidos por los grupos armados. Otros dicen haber escapado por miedo y para evitar verse envueltos en futuras operaciones militares. Es indispensable garantizar a las personas que huyen de la violencia un paso seguro, así como el acceso humanitario para asistir a los desplazados internos.

La mayoría de los refugiados congoleños que están llegando a Burundi lo hacen atravesando el lago Tanganica en pequeños barcos pesqueros. Las condiciones de recepción en las zonas costeras de Nyanza-Lac y Rumonge son precarias, habiendo un acceso extremadamente limitado a cobijo, infraestructuras de saneamiento, agua potable y comida. En colaboración con las autoridades y sus socios, ACNUR está trasladando a los refugiados a centros de tránsito y campamentos – ya abarrotados – en el norte y este de Burundi.

Los congoleños no son el único grupo afectado por la escalada de violencia. Al ACNUR también le preocupa la situación de más de 43.000 refugiados burundeses que se encuentran en Kivu Sur, principalmente en Lusenda y Mulongwe. Aunque ambos lugares no se han visto directamente afectados por los enfrentamientos, ACNUR pide a todas las partes implicadas en el conflicto que respeten el carácter humanitario de los sitios donde se encuentran los refugiados y que se abstengan de realizar toda actividad que pueda dificultar la distribución de asistencia humanitaria.

Los congoleños que llegan a Tanzania también lo hacen a través del lago Tanganica, cruzando directamente desde Kivu Sur hacia la ciudad de Kigoma y sus alrededores. Muchos llegan exhaustos y enfermos. La llegada de refugiados está ejerciendo una enorme presión sobre las infraestructuras de acogida, agua y saneamiento, y a muchos no les queda otra opción que dormir al aire libre. ACNUR está movilizando asistencia humanitaria - incluyendo comida, agua y suministros médicos- para las zonas de recepción de refugiados. La Agencia también se está preparando para transferir a los recién llegados al campo de refugiados de Nyarugusu, en el noroeste del país.

En Uganda también ha aumentado el número de llegadas de congoleños a causa de los conflictos en el norte de la RDC: tanto la violencia entre comunidades en la provincia de Ituri como la actividad de grupos armados y las ofensivas militares en Kivu Norte. Desde diciembre, más de 15.000 personas han entrado a Uganda ya sea a pie o cruzando el lago Alberto en botes de pesca o canoas. El número de llegadas en enero –una media de 330 personas al día- cuadruplica la cifra de diciembre. ACNUR está apoyando los esfuerzos de las autoridades para acoger a los recién llegados y trasladarlos a dos asentamientos: a Kyangwali, a unos 50 kilómetros al este del lago Alberto, y a Kyaka II, en el suroeste del país.

ACNUR desea mostrar su gratitud a los países vecinos por acoger a los refugiados de la República Democrática del Congo y, vistas las urgentes necesidades, insta a los gobiernos de estos países a mantener abiertas sus fronteras para aquellos que huyen del conflicto. La situación en la República Democrática del Congo es una de las crisis más complejas del mundo y se ha deteriorado por la escalada de varios conflictos locales. A principios de 2018 había unos 5 millones de congoleños desplazados: unos 674.879 refugiados en otros países africanos y alrededor de 4,35 millones de desplazados internos. Esto coloca a la RDC entre las mayores crisis de desplazamiento del mundo.


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