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Desafiando bombas y balas en Yemen para continuar yendo a la escuela Imprimir

Niños volviendo de la escuela en el districto de Basateen, en Aden, Yemen. El área que ha sido duramente afectado por la guerra, acoge a comunidades de refugiados y desplazados (© ACNUR/UNHCR/Shabia Mantoo)
Niños volviendo de la escuela en el districto de Basateen, en Aden, Yemen. El área que ha sido duramente afectado por la guerra, acoge a comunidades de refugiados y desplazados (© ACNUR/UNHCR/Shabia Mantoo)
Más de dos millones de niños no van a la escuela en Yemen por culpa del conflicto. ACNUR ayuda a los refugiados, desplazados y a los niños para que puedan continuar con sus estudios.

SANA’A, Yemen, 2 de mayo de 2017 – Como el resto de millones de yemeníes atrapados por el brutal conflicto, Afrah, una refugiada somalí de 12 años, es consciente de que su principal preocupación es sobrevivir a las bombas, las balas y la a creciente pobreza creada por la guerra.

Pero, con un ojo puesto en su futuro, ella es también totalmente consciente de que el conflicto podría impedir que continuara sus estudios para alcanzar su sueño de ser doctora.

“Estoy muy asustada por la guerra, pero quiero seguir en la escuela dice Afrah, vestida con una túnica verde, uniforme de la Escuela Asma para Niñas, en Sana’a, la capital yemení.

Dos años de conflicto en Yemen han debilitado a la mayor parte del país y a sus habitantes, dejando a 18,8 millones de personas en necesidad de ayuda humanitaria y provocando que 2 millones de niños no puedan ir a la escuela.

Tanto los servicios básicos como las instituciones, incluyendo el sistema público de educación, están sufriendo bajo la presión de la guerra. Aunque la educación pública en Yemen continúa siendo gratuita para los niños locales y refugiados, más de 1.600 escuelas han sufrido daños y están inservibles mientras que otras están situadas cerca de las líneas del frente, lo que pone en riesgo la seguridad de los estudiantes.

“Con la guerra, ha sido muy difícil estudiar… Tenemos que compartir un libro entre todos ”


Para jóvenes refugiados y solicitantes de asilo como Afrah, cuyas familias cruzaron el Golfo de Adén escapando de la guerra en su país natal, Somalia, la posibilidad de ver interrumpida su educación es importante.

Según un reciente informe de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, titulado Missing Out: Refugee Education in Crisis, los niños refugiados tienen una probabilidad cinco veces mayor de quedar fuera de la escuela que los locales.

“El conflicto no está afectando solamente al estado psicológico y a la salud de estudiantes y profesores, sino que también hace que estén frente a frente con la pobreza, lo que requiere un gran apoyo” explica Aisha Al dhafari, director del colegio de Afrah.

Niños vuelven de la escuela en Basateen, distrito de Aden, que acoge a un gran número de refugiados y comunidades desplazadas, muy afectadas por el conflicto. (© ACNUR/UNHCR/Shabia Mantoo)
Niños vuelven de la escuela en Basateen, distrito de Aden, que acoge a un gran número de refugiados y comunidades desplazadas, muy afectadas por el conflicto. (© ACNUR/UNHCR/Shabia Mantoo)
Su colegio, como muchos otros de Yemen, están abarrotados y funcionando más allá de su capacidad, ya que han tenido que dar plaza a estudiantes que han sido desplazados a la zona.

“Antes de la guerra, en una clase había 60 estudiantes, y ahora el número se ha doblado, hay 120”, dijo Al Dhafari. El colegio tiene ahora dos turnos, por la mañana y por la tarde, y los materiales y equipamientos del colegio son escasos. No solo las clases están llenas, sino que también están mal iluminadas, debido a la falta de electricidad por la guerra, alimentada sólo por los paneles solares para el tejado que ACNUR les ha proporcionado.

“Los profesores no están recibiendo sus salarios desde hace cinco meses y sin embargo, van a la escuela a hacer su trabajo sin remuneración. Lo hacen porque creen en su deber” dice el presidente de la Oficina del Ministerio de Educación en Sana’a, Mohammed Al Fadhli.

Para apoyar las necesidades en materia educativa tanto de refugiados como de yemeníes, ACNUR ha proporcionado a las escuelas material educativo en aquellas áreas que acogen a un gran número de refugiados y niños desplazados de manera forzada.

La ayuda incluye la preparación de profesores, administrativos y trabajadores sociales en materia de protección de menores, desplazamiento y asuntos psicosociales. También se han proporcionado
programas de desarrollo para la infancia temprana y clases informales para los estudiantes, así como uniformes y kits escolares con mochilas y material de papelería.

“Además de arrebatar vidas, el conflicto en Yemen también está robando futuros. Un generación entera está a punto de perderse”


ACNUR ha reparado también daños en las escuelas, ha instalado paneles solares y ha proporcionado material básico para clases, como 300.000 libros de texto para 20 escuelas pública yemeníes -incluyendo la de Afrah- lo que representa el 20 por ciento de las necesidades de libros escolares en Sana’a.

“Inmersos entre la guerra y la destrucción, el Ministerio de Educación y su personal, profesores y administrativos, han hecho un trabajado excelente para asegurarla continuidad de los programas educativos en Yemen y el acceso de niños refugiados y desplazados a la educación. Pero necesitan más apoyo”, dijo el representante de ACNUR en Yemen, Ayman Gharaibeh.

“Además de arrebatar vidas, el conflicto en Yemen también está robando futuros. Una generación entera está a punto de perderse, y si no continuamos apoyando el acceso a la educación para los refugiados y para aquellos que se han visto forzados a desplazarse por el conflicto, las consecuencias serán desastrosas a corto y largo plazoadvierte Gharaibeh.

Para Afrah, que ha permanecido fiel a sus estudios, a pesar del penetrante miedo a la violencia y a la falta de recursos, nuevos libros de texto significan nueva esperanza para el futuro.

“Estoy feliz porque finalmente tengo libros para estudiar”
dice. Quiero seguir en la escuela para terminar mi educación y así poder ser médico” afirma.


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