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Hambrientos y desesperados, miles de somalíes huyen a Etiopía Imprimir

Ali Said y su familia huyeron de Somalia por la sequía y la continua inseguridad (© ACNUR/UNHCR/Diana Díaz)
Ali Said y su familia huyeron de Somalia por la sequía y la continua inseguridad (© ACNUR/UNHCR/Diana Díaz)
Amenazados por los milicianos de Al Shabab y por una sequía que empeora, miles de somalíes están abandonando su tierra para buscar refugio en la vecina Etiopía.

DOLLO ADO, Etiopia, 24 de marzo de 2017(ACNUR/UNHCR) Con hambre y agotamiento, Aisha Yussuf Abdi, de 40 años, y sus siete hijos pequeños, finalmente llegaron a Etiopía tras una desesperada caminata de tres días por la frontera desde Somalia.

"Caminamos y dormimos en el camino", dice, sus ojos revoloteando nerviosos mientras recuerda el viaje. "Tuve que dejar a mi esposo y a mis padres para que mis hijos tuvieran una oportunidad de sobrevivir".

Aisha está entre los 4.300 refugiados somalíes que han huido de la violencia de Al Shabab y de una sequía que ha empeorado este año - un número creciente de ellos ha alcanzado la seguridad en Etiopía, demacrados a causa de la falta de alimentos.

“Caminamos y dormíamos en el camino”

"La gente está llegando hambrienta. Un número significativo de niños y madres están desnutridos ", explica Sandra Harlass, Oficial Senior de Salud en Etiopía de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.

En el centro de recepción de Dollo Ado, se inscribe a los refugiados y son examinados por un médico. Casi tres cuartas partes de los niños menores de cinco años que llegan sufren desnutrición. "Es una situación muy frágil que necesita atención urgente para salvar vidas", dice Harlass.

Somalia –que ya se encontraba atenazada por la inestabilidad y por una violencia resurgente- está experimentando su peor sequía en siete años. La gran mayoría de quienes huyen provienen de las regiones de Bahía, Gedo y Juba Media, donde una gran parte de las familias crían ganado o se ganan la vida cultivando la tierra.

Más de 1,4 millones de somalíes viven en el exilio, muchos durante décadas.

"Teníamos nuestra granja, nuestras vacas y comida en nuestra mesa. Pero podías sentir la sequía ", dice Aisha. La familia trató en vano de mantener su granja en activo, pero cuando sus esfuerzos fracasaron, supieron que era hora de irse. “Todas nuestras vacas, todas, murieron ante nuestros ojos. Tenemos hambre y estamos buscando comida ", añade.

La sensación de hambre y la desesperación son muy comunes entre los recién llegados. Ali Said, de 31 años y padre de ocho hijos, huyó con su familia debido a la sequía y a la continua inseguridad. "La sequía es muy mala, y algunas de las áreas son inaccesibles", dice Ali, mientras calma gentilmente a uno de sus hijos.

Su granja se secó y sus animales murieron en cuestión de semanas. "Incluso en esas condiciones, no se puede obtener ayuda porque Al Shabab está ahí", dice.

Mientras unos huyen, la mayoría de los somalíes buscan asistencia dentro del país. En los últimos cuatro meses, unos 256.700 somalíes han sido desplazados internamente debido a la sequía. ACNUR y otros socios humanitarios trabajan contrarreloj para tratar de evitar que la situación se deteriore ante las devastadoras condiciones de la hambruna de 2011, en la que murieron 250.000 somalíes y cientos de miles más cruzaron las fronteras.

Aisha Yussuf Abdi, de 40 años y sus siete hijos pequeños huyeron de la sequía en Somalia (©ACNUR/UNHCR/ Diana Díaz)
Aisha Yussuf Abdi, de 40 años y sus siete hijos pequeños huyeron de la sequía en Somalia (©ACNUR/UNHCR/ Diana Díaz)

Somalia es la cuarta crisis de refugiados más grande del mundo. Más de 1,4 millones de somalíes viven en el exilio, muchos desde hace décadas. La mayoría son acogidos por países de la región. Sólamente Etiopía acoge a más de 245.000 refugiados somalíes. Con la emergencia de otra potencial crisis en Somalia, los líderes regionales han llamado a una respuesta internacional más exhaustiva para los refugiados somalíes.

"La comunidad internacional debe adoptar una nueva forma de responder a estas crisis, abordando primero las necesidades urgentes, mientras invierte en el desarrollo de oportunidades para que los refugiados se provean a sí mismos de sustento y también contribuyan positivamente al desarrollo de la comunidad de acogida", dice Surrya Riaz, Oficial de Protección de ACNUR en Melkadida.

“Estamos hambrientos y buscamos comida”

El 25 de marzo, los Estados miembros de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo, o IGAD, se reúnen con la comunidad internacional y otras partes interesadas en una cumbre en Nairobi, Kenia. El objetivo es liderar un enfoque regional integral para facilitar soluciones duraderas a los refugiados somalíes y fortalecer así el entorno de protección en los países anfitriones.

Además, la cumbre tiene por objeto proporcionar una respuesta eficaz a la actual sequía, que afecta a unos 1.1 millones de desplazados internos dentro de Somalia y a más de un millón de refugiados en la región.

Con la sequía que se está propagando ahora en la región somalí del sur de Etiopía, que acoge en estos momentos a más de 245.000 refugiados somalíes, se necesitan fondos urgentemente para prestar ayuda inmediata, salvar vidas e impulsar el desarrollo. "La situación en Somalia no es buena", dice Aisha, que tiene esperanza en que llegue la paz para poder regresar a casa. "Todo lo que quiero es una vida mejor para mis hijos, para que vayan a la escuela. Pero nuestra vida está allí. Inshallah, podremos un día volver a casa."


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