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ACNUR advierte del creciente riesgo de hambruna en el Cuerno de África, Yemen y Nigeria Imprimir

Nyanchau Teny, de dos años, bebe una infusión de hojas de árbol de Nim en Rumbek, Sudán del Sur, empleada para tratar la tos, diarrea y vómitos. (© ACNUR/UNHCR/Rocco Nuri)
Nyanchau Teny, de dos años, bebe una infusión de hojas de árbol de Nim en Rumbek, Sudán del Sur, empleada para tratar la tos, diarrea y vómitos. (© ACNUR/UNHCR/Rocco Nuri)
GINEBRA, 11 de abril de 2017 (ACNUR/UNHCR) - La Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, advierte hoy del riesgo de muertes masivas como consecuencia del aumento de la hambruna entre la población del Cuerno de África, Yemen y Nigeria.

Esta advertencia está también ligada a las sequías que están afectando a muchos de los países vecinos, así como a la grave falta de fondos, que está haciendo que una crisis humanitaria que sería evitable en la región se esté convirtiendo rápidamente en inevitable, pudiendo llegar a ser aún peor que la que tuvo lugar en 2011.

Actualmente, el desplazamiento va en aumento, obligando a ACNUR a revisar al alza las previsiones que teníamos para 2017. En Sudán, por ejemplo, donde inicialmente ACNUR calculaba la llegada a lo largo del año de 60.000 personas desde Sudán del Sur, las nuevas estimaciones rondan las 180.000. Del mismo modo, en Uganda, la cifra inicialmente calculada 300.000 desplazados podría convertirse en 400.000.

En total, unos 20 millones de personas en estos países, de los cuales 4,2 millones son refugiados, se encuentran en áreas afectadas por la sequía. Se han perdido varias cosechas consecutivas; el conflicto en Sudán del Sur, unido a la sequía, está derivando en hambruna y provocando la huida de refugiados; la inseguridad en Somalia está generando un incremento en el desplazamiento interno; además, las tasas de malnutrición son elevadas, especialmente en niños y madres lactantes. Por ejemplo, en el área de Dollo Ado, al sureste de Etiopía, la tasa de malnutrición aguda entre niños refugiados somalíes de entre seis meses y cinco años, que han llegado recientemente, ronda hoy entre el 50-79%.

Los niños representan la mayoría de los refugiados (62% en el caso de los refugiados que huyen de Sudán del Sur) y, al igual que otros refugiados, casi todos dependen de la asistencia alimentaria del Programa Mundial de Alimentos (PMA). En este sentido, al tiempo que los refugiados carecen de dinero para poder comprar alimentos, las raciones también se están viendo reducidas. En Yibuti, las raciones alimentarias se han reducido en un 12%; en Etiopía, Tanzania y Ruanda entre un 20% y un 50%; y en Uganda hasta un 75%. Muchos refugiados carecen de pleno acceso a medios de subsistencia para ganarse la vida, así como a la agricultura o a la producción de alimentos. De igual manera, su capacidad de poner solución a sus problemas por sus propios medios es limitada.

En este contexto, el riesgo que corren los niños es particularmente elevado. Actualmente, muchos están abandonando la escuela. En Kenia, 175.000 estudiantes en zonas de sequía han dejado de ir a la escuela. En Etiopía, casi 600 colegios han cerrado. De manera general, unos 5 millones de niños y niñas podrían ver desaparecer su futuro educativo en las próximas semanas y meses.

En Nigeria, 7 millones están en situación de inseguridad alimentaria; en Yemen, 17 millones.

En el interior de Somalia, la dinámica de desplazamiento interno también está sufriendo cambios. Del medio millón de personas desplazadas desde noviembre, 278.000 se desplazaron en el primer trimestre de 2017. Más de 72.000 de estas personas se han dirigido a la capital, Mogadiscio. Otros 69.000 han ido a Baidoa, al suroeste del país. Además, Somalia sigue atravesando una situación compleja donde se mezclan las salidas con los retornos (principalmente desde Yemen).

En Sudán del Sur, las agencias de Naciones Unidas ya habían avisado en febrero de que los combates, la inseguridad, la falta de acceso a asistencia y el colapso de la economía habían empujado a 100.000 personas a la hambruna en ciertas zonas del país. Hoy, está cifra se amplía con 1 millón de personas que se encuentran al borde de la hambruna.

En Yemen, donde se está viviendo la mayor crisis humanitaria a nivel mundial con casi 19 millones de personas en necesidad de ayuda humanitaria, alrededor de 17 millones de personas se encuentran en situación de inseguridad alimentaria. La necesidad de alimentos se señala como el factor principal de los desplazamientos en el 75% de las zonas donde hay desplazados internos.

En el norte de Nigeria, 7 millones de personas se enfrentan a la inseguridad alimentaria y necesitan ayuda. La situación es particularmente delicada en los estados de Borno, Adamawa y Yobo, donde se espera que en el mes de junio en torno a 5,1 millones de personas sean incluidas dentro de los niveles 3 y 5 (el peor) de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria.

ACNUR está redoblando sus esfuerzos en colaboración con sus socios y recuerda a la comunidad internacional que la sequía en el Cuerno de África de 2011 se cobró la vida de más de 260.000 personas, de las cuales más de la mitad eran niños menores de 5 años. Debe evitarse a toda costa que se repita esta tragedia. A día de hoy, las operaciones de ACNUR en Sudán del Sur, Somalia y Yemen apenas han recibido entre el 3% y 11% de los fondos necesarios. Es necesario que se aborde este déficit de financiación de manera urgente.


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