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Refugiados e inmigrantes se enfrentan a mayores riesgos para alcanzar Europa Imprimir

Un grupo camina campo a través desde Macedonia hacia la frontera serbia, tras haber sido rechazados en el cruce fronterizo oficial por la policía macedonia (© ACNUR/UNHCR/Andrew McConnell)
Un grupo camina campo a través desde Macedonia hacia la frontera serbia, tras haber sido rechazados en el cruce fronterizo oficial por la policía macedonia (© ACNUR/UNHCR/Andrew McConnell)
GINEBRA, Suiza, 27 de febrero de 2017 (ACNUR/UNHCR).- ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, detalla en un nuevo informe el impacto de las restricciones puestas en marcha en 2016 en materia de control de fronteras sobre los desplazamientos de refugiados e inmigrantes hacia y en Europa. El informe muestra que los movimientos continúan pero a través de rutas diferentes y más peligrosas, a menudo poniéndose en manos de traficantes, debido a la falta de vías legales de acceso a Europa.

Tras el “cierre” de la ruta occidental de los Balcanes y la declaración Unión Europea-Turquía en marzo de 2016, el número de llegadas a Grecia por la ruta este del Mediterráneo disminuyó notablemente. La ruta central del Mediterráneo, que va desde el norte de África hasta Italia, se ha convertido en el punto principal de entrada a Europa. Sin embargo, las tendencias de llegadas a Italia muestran que las principales nacionalidades que cruzaban hacia Grecia no han variado de forma significativa su itinerario hacia la ruta central.

Cerca de 181.436 personas llegaron a Italia en 2016, de las que el 90% lo hizo por barco desde Libia. Las llegadas incluyen tanto a personas con necesidad de protección internacional, como a víctimas de trata e inmigrantes en busca de oportunidades. Las dos principales nacionalidades fueron la nigeriana (21%) y la eritrea (11%). Otro dato preocupante es el aumento de menores no acompañados y separados que hacen este viaje: más de 25.000 en 2016, representando el 14% de las llegadas, más del doble que el año anterior.

El viaje a Italia es particularmente peligroso, habiéndose registrado en 2016 el mayor número de muertes en el Mediterráneo hasta ahora. De los 5.096 refugiados e inmigrantes de los que se ha informado como fallecidos o desaparecidos en el mar, el 90% viajaban por vía marítima hasta Italia, lo que supuso una muerte por cada 40 personas que cruzaron.

El informe también muestra que, en la última parte del 2016, aumentó el número de personas llegadas a Europa a través de la ruta occidental del Mediterráneo, bien cruzando por mar hasta España desde Marruecos y Argelia, o a través de las ciudades españolas de Ceuta y Melilla.

Las salidas desde Turquía por la ruta este del Mediterráneo se mantuvieron desde abril en adelante, pero en un número mucho menor. La mayoría cruzan el mar hacia Grecia, pero algunos también lo hacen a través de las fronteras terrestres hacia Grecia y Bulgaria, o cruzando el mar hasta Chipre. Esta ruta fue empleada por un gran número de personas con necesidad de protección; en 2016, el 87% de quienes llegaron a Grecia por mar provenían de los diez países que más refugiados generan.

Este es también el caso para quienes continuaron su viaje por la ruta occidental de los Balcanes. En Serbia, por ejemplo, el 82% de las llegadas provenían de Afganistán, Irak y Siria y cerca de la mitad eran menores –el 20% no acompañados-, aunque esta cifra se ha reducido con respecto a abril de 2016. Debido a la introducción de mayores restricciones fronterizas, muchas personas se pusieron en manos de traficantes, lo que supuso que se tomaran mayores riesgos, que derivaron en varias muertes en 2016, según el informe.

Según el estudio de ACNUR, decenas de miles de personas han sido víctimas de devoluciones automáticas por parte de las autoridades europeas, en países como Bulgaria, Croacia, Grecia, Hungría, Serbia, España y la Antigua República Yugoslava de Macedonia. En muchos casos, presuntamente con violencia y abusos, en un aparente intento de disuadir nuevos intentos de entrada.

Además, ACNUR ha recibido informes muy preocupantes sobre refugiados e inmigrantes secuestrados, retenidos contra su voluntad durante varios días, víctima de abusos físicos y sexuales, torturados o extorsionados por redes de tráfico y bandas criminales en muchos puntos a lo largo de las principales rutas.

“Este informe claramente muestra que la falta de vías seguras de acceso lleva a refugiados e inmigrantes a correr enormes riesgos en su intento de llegar a Europa, incluyendo aquellos que simplemente tratan de reunirse con sus familiares”, dijo Vincent Cochetel, Director de la Oficina de ACNUR para Europa.

Informe completo


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