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Noticias Notas de Prensa La inseguridad en Yemen amenaza a los refugiados e inmigrantes que llegan al país

La inseguridad en Yemen amenaza a los refugiados e inmigrantes que llegan al país Imprimir

Los cuerpos de somalíes, etíopes y sudaneses son arrastrados a las playas de Belhaf, Yemen, en esta foto de 2016 (©ACNUR/UNHCR/SHS).
Los cuerpos de somalíes, etíopes y sudaneses son arrastrados a las playas de Belhaf, Yemen, en esta foto de 2016 (©ACNUR/UNHCR/SHS).
ACNUR lanza una campaña para destacar los peligros que corren miles de personas, principalmente de Etiopía y Somalia, que continúan dirigiéndose a Yemen a pesar del conflicto.

SANÁ, Yemen, 7 de febrero de 2017 (ACNUR/UNHCR) – Cuando se le mencionan a alguien las palabras “Yemen” y “refugiados”, lo más probable es que lo asocien a quienes huyen de este Estado destrozado por la guerra. Los combates que se mantienen desde 2015 han hecho estragos en el país, y la intervención de terceras partes en el conflicto no ha hecho sino empeorarlo.

Es por ello sorprendente que mientras miles de personas huyen de Yemen al Cuerno de África (unas 87.000 el año pasado), son más las que viajan en dirección contraria: en 2016 se contabilizaron más de 117.000 desplazándose a través del Golfo de Adén y el Mar Rojo hacia esta zona de inseguridad.

Desde 2013, cerca de 290.000 refugiados y migrantes han desembarcado en la costa de Yemen. Casi el 80% de éstos eran etíopes, y la mayor parte de los restantes, somalíes. La mayoría viaja a Yemen con la esperanza de utilizarlo como lugar de tránsito, mientras que otros buscan permanecer allí, a menudo desconocedores del peligro.

Las cifras más recientes muestran un aumento constante de los movimientos irregulares desde África hacia Yemen (de 65.000 personas en 2013, a 91.600 en 2014 y 92.500 en 2015). Esto a pesar del empeoramiento de la situación en Yemen, donde se libra una guerra total desde 2015.

No debemos permitir que los traficantes y tratantes sin escrúpulos atraigan a las personas hacia riesgos y peligros

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, lanzó hoy una campaña de sensibilización sobre los peligros a los que se enfrentan quienes se dirigen a Yemen o cruzan su territorio. Estos van desde la muerte en el mar hasta el asalto, la extorsión y el abuso por parte de redes criminales, así como los peligros derivados de la propia guerra, que ha provocado que cuatro quintas partes de la población dependan de la ayuda humanitaria.

Queremos empoderar a los refugiados para que tomen decisiones bien informadas sobre su futuro”, afirmó el Alto Comisionado Adjunto para la Protección, Volker Türk. “Aquellos que deciden huir necesitan saber qué peligros hay por delante. No debemos permitir que los traficantes y tratantes sin escrúpulos atraigan a las personas que esperan encontrar protección hacia riesgos y peligros”.

ACNUR ha recibido denuncias de abusos físicos y sexuales, privación de alimentos y agua, secuestros, extorsiones, tortura y trabajos forzosos por parte de los contrabandistas y redes criminales. También ha habido un aumento en los arrestos, las detenciones y las devoluciones forzosas.

Las mujeres, que representan aproximadamente un tercio de las personas refugiadas e inmigrantes de Somalia y el 13% de las de Etiopía, están particularmente expuestas al riesgo de ser objeto de violencia sexual y trata. Las cifras de las organizaciones colaboradoras de ACNUR que supervisan la costa yemení sugieren que alrededor de una cuarta parte de quienes viajan a Yemen son niños.
Los traficantes lanzan con frecuencia a los pasajeros al mar a corta distancia de la costa. En los últimos tres años, se contabilizaron 446 casos de asesinatos y desapariciones, de entre los miles de refugiados e inmigrantes que realizan este camino. Es razonable suponer que estas cifras subestiman el número real de muertes, ya que es difícil para ACNUR y sus colaboradores operar en lo que es una zona de guerra.

Me hirieron tan gravemente y ni siquiera pude recibir tratamiento médico... Estoy enferma, hambrienta y me siento miserable aquí

Aquí no hay nada para mí y la vida es muy peligrosa”, explicó una mujer etíope que hizo el viaje. “El mes pasado unas personas me golpearon fuertemente, buscaban dinero y me acusaron de robar. Me hirieron tan gravemente y ni siquiera pude recibir tratamiento médico... Sólo pude esperar a que las heridas sanaran por sí mismas y todavía no lo han hecho. Estoy enferma, hambrienta y me siento miserable aquí”.

La raíz del problema es que es muy difícil proporcionar asistencia a quienes lo necesitan en un lugar tan peligroso como Yemen. A pesar de que el mandato central de ACNUR es proteger a los refugiados, hablar de “seguridad” es erróneo dentro de un país en guerra. La capacidad operativa de la agencia está severamente limitada por la falta de seguridad, tanto para su personal y colaboradores como para aquellos a los que desearía ayudar.

Casi 19 millones de personas necesitan ayuda humanitaria. La dificultad de establecer redes de seguridad para refugiados y los inmigrantes en un entorno tan inseguro es parte de la razón por la que ACNUR ha advertido desde hace mucho tiempo sobre los peligros para quienes viajan a Yemen.
Los informes sugieren que si bien el viaje puede costar entre 300 y 500 dólares, la realidad es que las personas que lo realizan se exponen a perder mucho más por las extorsiones; hay abundancia de historias sobre refugiados e inmigrantes secuestrados, así como sobre rescates exigidos a sus familias.

Está claro que un gran número de quienes emprenden viaje a Yemen no son conscientes de los peligros a los que se enfrentan. Las redes de tráfico minimizan los peligros y las amenazas a las que se enfrentan las personas que viajan de manera irregular, y los que sobreviven a la odisea, a menudo no logran transmitir hacia sus lugares de origen un recuerdo completo de su periplo. ACNUR está comprometido a fomentar una mayor concienciación sobre estos riesgos.


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