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Noticias Notas de Prensa Refugiados y solicitantes de asilo se ofrecen para dar una calurosa bienvenida a los recién llegados

Refugiados y solicitantes de asilo se ofrecen para dar una calurosa bienvenida a los recién llegados Imprimir

© UNHCR/Gordon Welters - Hassan, de 19 años, es uno de los miles de voluntarios en Alemania que ayudan a los jóvenes recién llegados a instalarse.
© UNHCR/Gordon Welters - Hassan, de 19 años, es uno de los miles de voluntarios en Alemania que ayudan a los jóvenes recién llegados a instalarse.

Un programa alemán anima a los refugiados y solicitantes de asilo para que se ofrezcan como voluntarios y den la bienvenida a otros recién llegados como ellos.


BERLIN, Alemania, 5 de octubre de 2016 (ACNUR/UNHCR) – Hassan, de 19 años, forma parte de las decenas de miles de voluntarios en Alemania que ayudan a los jóvenes recién llegados a establecerse en su nuevo entorno. La particularidad, es que él también es un solicitante de asilo. El verano pasado, este joven de 19 años huyó de la violencia que estalló cerca de su hogar en Ghazni, en el sureste de Afganistán, para llegar hasta Alemania.

Sus ocho pupilos, todos ellos menores de 10 años, son solicitantes de asilo procedentes de Afganistán, Irak y Siria. Cada lunes, Hassan y sus colegas del proyecto juvenil Ankommen, con sede en Berlín, los recogen en sus albergues y los acompañan a un club juvenil cercano. Es el momento de quemar el exceso de energía, jugar y aprender nuevas cosas.

Me gusta Alemania. Hay muchas personas buenas aquí”, dice Hassan, quien actualmente se hospeda en el apartamento de una voluntaria alemana en Berlín. “Durante el proceso de asilo, la espera puede resultar muy difícil de soportar, muy frustrante. Pero el trabajo es divertido. Es bueno para mí y me siento feliz de poder hacer algo útil”.

Hassan es uno de los centenares de solicitantes de asilo que donan su tiempo en el marco del Servicio Federal de Voluntarios de Alemania, un programa nacional de voluntariado gestionado por el gobierno. Conocido en alemán como ‘Bundesfreiwilligendienst’, el programa está abierto a adultos de todas las edades que quieran pasar un año aportando a sus comunidades. Los voluntarios trabajan 20 horas a la semana y reciben una pequeña remuneración. Generalmente, los voluntarios son pensionistas, estudiantes o personas que se toman un tiempo sabático en sus carreras.

Pero el pasado diciembre, el Ministerio alemán de la Familia abrió este programa a los solicitantes de asilo y refugiados en un esfuerzo para abordar el reto de integrar a centenares de miles de personas recién llegadas. Más de 1.500 recién llegados han aceptado la oferta y ahora son voluntarios en el programa. ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, respalda esta iniciativa y anima a los solicitantes de asilo y refugiados a que asuman la labor de voluntarios, de manera que las comunidades puedan emplear sus propios recursos ayudándose unos a otros.

© UNHCR - Hassan y sus colegas acompañan a algunos de los niños a sus alojamientos.
© UNHCR - Hassan y sus colegas acompañan a algunos de los niños a sus alojamientos.


El enfoque comunitario es parte fundamental de los esfuerzos de ACNUR para reforzar la integración de los refugiados”, explica Katharina Lumpp, representante de ACNUR en Alemania. “Al trabajar para identificar soluciones desde la propia comunidad e implementarlas juntos, se reconocen y se movilizan las capacidades y la resiliencia enormes de la comunidad de refugiados”.

Los voluntarios, apodados ‘Bufdis’ en alemán, pueden escoger cómo quieren ayudar. Algunos echan una mano como intérpretes, o ayudando a niños recién llegados en sus escuelas y jardines de infancia. Otros, como Hassan, se prestan voluntarios para trabajar con los jóvenes. “Nunca he trabajado con niños, pero me gusta de verdad”, dice Hassan, habla hindi y farsi, además de su lengua materna, el dari. “Los niños a veces tienen dificultad para hablar alemán y puedo traducir lo que dicen”.

Hassan también ayuda en Ankommen reparando bicicletas donadas, un proyecto gestionado por la Sociedad para los Deportes y el Bienestar Estudiantil (GSJ) con sede en Berlín. Para los solicitantes de asilo jóvenes como él, el voluntariado puede proporcionar una experiencia laboral práctica, mejorar sus habilidades lingüísticas y ayudarles a acceder al mercado de trabajo en el futuro. El año próximo, una vez termine su contrato, Hassan espera comenzar a trabajar como aprendiz de zapatero.

Pero hasta entonces, tiene su agenda copada. Una vez por semana, Hassan ayuda a Ankommen a organizar torneos de fútbol con adolescentes que viven en los hangares del antiguo aeropuerto Tempelhof de Berlín. Este aeropuerto, que cesó su tráfico aéreo en 2008, hoy en día sirve como alojamiento de emergencia para más de 1.000 personas a la espera de que se habiliten alojamientos de carácter más permanente.

Además, cada dos días Hassan visita a niños en los albergues establecidos en diferentes puntos de la ciudad, llevándolos a nadar o a jugar al tenis de mesa, al baloncesto, al billar o al futbolín.

Es un gran trabajo”, dice. “Estos niños han vivido la guerra, han tenido muchos problemas en sus propios países. Claro que necesitan ayuda. Les damos la ocasión de divertirse. Eso es lo que hacemos, les dejamos volver a ser niños”.

Por Josie Le Blond y Gordon Welters.

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