Búsqueda de noticias
Noticias Relacionadas
Últimas notas de prensa
- El número de refugiados sirios supera el millón y medio de personas mientras los recursos disminuyen
- La asistencia legal gratuita ayuda a las comunidades kosovares
- Un dolor profundo de la condición humana: abandonar la tierra
- Colombia: Soluciones sostenibles para los desplazados
- Una adolescente sudanesa sigue el consejo de su madre de apostar por la educación
Últimas noticias de España
- El Embajador de Buena Voluntad de ACNUR, Jesús Vázquez, visita a los refugiados sirios en Jordania
- Bosnia en la memoria: 21 años después
- Jóvenes españoles experimentan lo que significa ser refugiados
- ACNUR participa en unas jornadas de Save the Children sobre infancia y migraciones
- El equipo de Protección de ACNUR organiza una jornada formativa sobre menores, trata y protección internacional
Últimas historias con rostro
- Una joven refugiada sudanesa, decidida a poner su educación por delante del matrimonio
- Un refugiado angoleño se integra con éxito en Rusia
- Un herrero forja su nueva vida en un campo en Níger
- Lejos de sus padres, una joven refugiada en Sudán del Sur se ve de nuevo forzada a huir
- La “belleza” trae confianza y esperanza a una refugiada congoleña
| Soluciones duraderas para los desplazados internos en Colombia |
|
Tweet
El asentamiento de la Nohora nació en noviembre de 1999, cuando 160 familias desplazadas internamente llegaron desde la zona del Guaviare y del sur del Meta y, ocuparon pacíficamente un predio de la alcaldía situado en la periferia de Villavicencio, ciudad principal del departamento del Meta. Las familias se habían desplazado principalmente a raíz de las masacres ocurridas en las ciudades de Mapiripán y Puerto Alvira, al final de los anos noventas. “Han sido más de tres años de acompañamiento constante por parte de ACNUR a una comunidad de población desplazada que ha podido avanzar hacia la integración local, a pesar de todas las dificultades encontradas”, dijo Giovanni Lepri, jefe de la suboficina de Villavicencio. Antes de desarrollar varias actividades en la Nohora, a partir del año 2008, ACNUR identificó junto con las instituciones locales y la comunidad los vacíos principales. Entre estos la falta de atención médica en el barrio, la falta de red eléctrica, los riesgos para los jóvenes, la inseguridad alimentaría así como la debilidad del tejido social, elemento limitante para el desarrollo de la comunidad. Por esta razón, ACNUR ha venido apoyando a los representantes de la comunidad de la Nohora en la creación de una “asociación de vecinos”, ya que se trata de un barrio de invasión y por eso no ha contado con la inversión institucional en cuanto a servicios básicos. “ACNUR está presente en la Nohora con una serie de proyectos en varios sectores, como las huertas familiares para 200 familias, actividades artísticas y lúdicas para que los jóvenes no se expongan a riesgos en su tiempo libre, el fortalecimiento del tejido social con la elección de comités sectoriales”, dijo Lepri. Otro exitoso proyecto de integración local ejecutado por ACNUR es la reubicación de San Isidro, departamento del Putumayo, en el sur de Colombia, que beneficia a más de 110 personas. Aunque el Putumayo es un departamento principalmente expulsor, en materia de recepción cuenta con más de 73.000 personas en situación de desplazamiento interno. Cabe mencionar que dentro del proceso de reubicación hay familias indígenas, mestizas y afrocolombianas, las cuales han sido desplazadas forzosamente por diferentes grupos armados.
“Cuando llegamos a este lugar, no estaba tan bonito, no tenía la carretera, estaba mucho barrial, no se podían entrar las motos para acá, no había luz, agua, no estaba la caseta, no estaban las otras casas, las de concreto, y esa mina todavía no la habían descubierto. Ahora si ya tiene la carretera, la caseta, ya hay agua, hay luz, estas casas de concreto, ya descubrieron la mina.”. Esta es la percepción de Sara, una adolescente beneficiaria del proceso de reubicación de San Isidro. La integración local es un tema prioritario para ACNUR este año, en el intento de ofrecer soluciones duraderas a las comunidades desplazadas internamente y refugiadas. El proceso de integración se lleva a cabo en estrecha colaboración con las comunidades, a través de ejercicios de diagnósticos participativos que permiten escuchar a distintos sectores de la población interesada, como mujeres, niños, jóvenes, personas con discapacidad y adultos mayores por parte de las instituciones responsables e identificar los vacíos de protección y las posibles soluciones, con la participación activa de la comunidad en todo el proceso. ACNUR juega un papel catalizador al convocar los actores relevantes y facilitar la transición hacia iniciativas dirigidas al desarrollo de las comunidades interesadas. Francesca Fontanini, en Villavicencio, Colombia |

