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Noticias Notas de Prensa Un nuevo hogar para jóvenes refugiados en un orfanato de Hungría

Un nuevo hogar para jóvenes refugiados en un orfanato de Hungría Imprimir

 ©ACNUR/UNHCR/ H.Womack. Haseebullah y Hassan son como hermanos, comparten el inusual destino de haber encontrado refugio en Hungría.
©ACNUR/UNHCR/ H.Womack. Haseebullah y Hassan son como hermanos, comparten el inusual destino de haber encontrado refugio en Hungría.
FÓT, Hungría, 22 de febrero de 2016 (ACNUR/UNHCR) - La posición del Gobierno húngaro, pidiendo crear una “línea defensiva” contra los refugiados, puede que haga parecer que Hungría es un país sin corazón. Pero Haseebullah Sarwari-Said de Afganistán y Hassan Shabna del Sahara Occidental han tenido una experiencia positiva -aunque atípica- en este país. Han podido finalmente comenzar una vida nueva gracias a un orfanato cercano a Budapest.


Ambos jóvenes huyeron del peligro de muerte al que se enfrentaban en sus países y emprendieron arduos viajes por Oriente Medio y los Balcanes, antes de ser finalmente acogidos en Hungría como menores no acompañados. “Es demasiado peligroso, no podemos volver a casa”, dicen ambos.

Cuando Haseebullah, hijo de un rico terrateniente de Kunduz, tenía 15 años, vio cómo los talibanes mataban a su tío y a su hermano. A Hassan, un bereber que creció cuidando cabras, lo habían señalado para asesinarle en una sangrienta venganza entre miembros de su familia y de otra familia local. Ahora, a sus 23 años, ambos jóvenes son como hermanos y comparten la extraña fortuna de haber encontrado refugio en Hungría.

Su historia demuestra que, aunque Hungría tiene políticas severas y restrictivas hacia los refugiados, algunos de ellos logran permanecer allí y construir una nueva vida. Esta historia también desafía la percepción de que los jóvenes musulmanes sin familia siempre representan un problema para la sociedad europea.

El Gobierno húngaro, que el año pasado solicitó la construcción de vallas en las fronteras con Serbia y Croacia, ha explotado los temores de la población. Una campaña mediática que insinuaba que la presencia de refugiados aumentaba el riesgo de atentados terroristas despertó críticas por parte de ACNUR.

Sin embargo, en Budapest hicieron oídos sordos a las críticas, y parece probable que las políticas que comenzaron en Hungría ahora también se adopten en Polonia, la República Checa y Eslovaquia.

A comienzos de este mes, en una rueda de prensa conjunta con la primera ministra polaca Beata Szydlo, el primer ministro de Hungría Viktor Orbán hizo un llamamiento para construir una “línea de defensa” en los Balcanes y Europa Central para contener la entrada de los refugiados e inmigrantes que intentan llegar a la UE.

El verano pasado, durante el pico de la crisis de refugiados, alrededor de un millón de personas atravesaron el territorio húngaro. Pero aunque allí se registraron 177.000 personas, solo 500 han recibido asilo. Más de mil personas se encuentran detenidas por cruzar ilegalmente la frontera y es probable que sean deportadas.

 PIE DE FOTO: © ACNUR/UNHCR/ H.Womack. Peter Vamosi, director de un servicio de asistencia posterior para graduados del orfanato.
PIE DE FOTO: © ACNUR/UNHCR/ H.Womack. Peter Vamosi, director de un servicio de asistencia posterior para graduados del orfanato.

Haseebullah y Hassan tuvieron la suerte de llegar a Hungría antes de que comenzara la ola de refugiados e inmigrantes que trataban de buscar protección en Europa. Ambos han tenido tiempo para terminar el colegio, acceder a educación universitaria e integrarse en la sociedad húngara.

En el pueblo de Fót, cercano a Budapest, se encuentra el Centro Infantil Károlyi István, en terrenos de un viejo castillo. Durante la época comunista de Hungría, albergaba a cientos de huérfanos húngaros. Ahora acoge a jóvenes infractores, menores con discapacidad y menores inmigrantes no acompañados.

“Les damos la máxima independencia”, explica Peter Vámosi, director del servicio de seguimiento y asistencia para antiguos residentes del orfanato. “Estoy al servicio de los niños si me necesitan, pero no interfiero en su vida privada”.

A lo largo de los últimos cuatro años, 4.000 inmigrantes menores de edad han pasado por este centro, de los cuales se han contabilizado 2.460 tan solo el año pasado. La mayoría sigue su camino hacia Austria o Alemania, pero alrededor de 100 personas han optado por permanecer en Hungría, incluidos Haseebullah y Hassan.

“Al principio vivíamos en tiendas de campaña en un campamento ubicado en un lugar llamado Bicske”, dice Hassan. “Allí pudimos asistir a la escuela, y dos profesores locales nos ayudaron a aprender húngaro. Me quedé por la amabilidad de la gente, que nos animaba a estudiar. Gracias a ese apoyo, ahora Hassan está estudiando fisioterapia.

Haseebullah, que quiere ser electricista, se ha integrado aún más en la sociedad de Hungría al casarse con una joven húngara. Lamentablemente, ha perdido el contacto con sus padres en Afganistán, quienes pagaron a unos traficantes de personas para que llevaran a su hijo a un lugar seguro. “Se alegrarían si pudieran verme ahora”, comenta Hassan. “Ellos querían que yo tuviera una vida y un provenir”.

Por Helen Womack en Hungría.


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