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Noticias Notas de Prensa “No arriesguen sus vidas”, dice Grandi a los refugiados eritreos

“No arriesguen sus vidas”, dice Grandi a los refugiados eritreos Imprimir

© ACNUR/UNHCR/ P.Wiggers. Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, visita el Programa de generación de medios de vida puesto en marcha por el Consejo Noruego para los Refugiados en el campamento de refugiados de Hitsats, en Etiopía.
© ACNUR/UNHCR/ P.Wiggers. Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, visita el Programa de generación de medios de vida puesto en marcha por el Consejo Noruego para los Refugiados en el campamento de refugiados de Hitsats, en Etiopía.
SHIRE, Etiopía, 2 de febrero de 2016 (ACNUR/UNHCR) – La mejora de las condiciones de vida de los refugiados en los campamentos y la ampliación de los programas para encontrar vías legales para salir de Etiopía son dos factores clave para reducir el número de personas que emprenden peligrosos viajes en busca de seguridad, declaró Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, durante su encuentro con refugiados eritreos que habían huido a Etiopía.

Después de los sirios, afganos e iraquíes, los eritreos constituyeron el cuarto grupo más numeroso de refugiados que trataron de cruzar el mar Mediterráneo en 2015 para llegar a Europa. En su primera visita a África como Alto Comisionado, Filippo Grandi visitó el campamento de Hitsats, uno de los cuatro que acogen a eritreos en las montañas del norte de Etiopía.

Los refugiados contaron a Grandi que su población, mayoritariamente joven, no caería en las redes de tráfico y trata de personas si, tras haber huido de sus hogares, encontraran otras razones más allá de la mera seguridad para quedarse en los asentamientos de refugiados en Etiopía. Sus prioridades son la educación y la promesa de lograr una vida productiva y fructífera en otro lugar, le indicaron.

La experiencia de estos refugiados es la misma que la de otros millones de personas que huyen de los conflictos y la persecución. Aunque en un primer momento se encuentran protegidos en los asentamientos de refugiados, la falta de oportunidades a menudo les empuja a marcharse de nuevo en busca de un futuro.

"Vamos a hacer todo lo posible para crear oportunidades aquí, así como para incrementar las oportunidades de reasentamiento y facilitar otras vías legales de migración para que los refugiados no tengan que exponerse al peligro”, dijo Grandi durante su visita a Hitsats.

“He tomado buena nota de lo que me han contado y pueden tener la seguridad de que haré todo lo que esté en mi mano para llamar la atención sobre su situación y movilizar así más recursos y mejorar las condiciones de vida en los campamentos".

Etiopía acoge a 734.000 refugiados, en su mayoría sursudaneses, somalíes y eritreos: más que ningún otro país de África. Unos 155.000 son eritreos y muchos cuentan que huyeron de sus hogares por miedo.
Hagos* tiene 26 años y llegó a Hitsats en 2014. Cuenta que lo obligaron a servir en el ejército eritreo durante siete años, mucho más de lo que dura el servicio militar al que creyó que se estaba comprometiendo en un principio.

"No me habría negado a cumplir con el servicio militar obligatorio si el gobierno hubiera respetado el plazo límite de dieciocho meses", comenta. Pero en vez de eso no lo dejaron marchar y le pagaban una miseria. "Por si todo esto no fuera bastante injusticia, los comandantes vulneraban nuestros derechos a diario: por eso decidí escapar".

Hagos relató que se escondía de día y caminaba al abrigo de la oscuridad de la noche durante los 10 días que tardó en llegar a Etiopía. En Hitsats ha encontrado seguridad, pero también explicaba que la vida seguía planteándole ciertos retos. "Terminé la educación secundaria antes de incorporarme al ejército, pero aquí no hay oportunidades para que pueda proseguir mis estudios", comentó, haciendo un llamamiento para que mejoren las oportunidades para seguir estudiando o recibir una formación profesional en el campamento.

No es el único que pide la posibilidad de continuar con su formación. De los casi 38.000 refugiados que viven en los cuatro campamentos cercanos a la ciudad de Shire, tres cuartas partes tienen menos de 25 años y muchos son niños y adolescentes.

Kidan*, una chica de 16 años, nos describe cómo huyó sola de Eritrea en 2014. Sin embargo, apenas habían pasado unos meses desde su llegada a Etiopía, decidió buscar un traficante (aquí los llaman "pilotos") que la llevara a Europa.

"Estaba frustrada por las dificultades de la vida aquí en Hitsats, así que me puse en contacto con un piloto y caminé durante muchos días y noches hasta llegar a la frontera de Sudán, muerta de hambre y de sed", explicaba Kidan.

Tras haber atravesado su país hasta llegar a las inmediaciones de la frontera con Sudán, las fuerzas de seguridad de Eritrea la encontraron y la tuvieron retenida durante varios días. Aunque terminaron por ponerla en libertad, hicieron que su madre firmara una garantía de que pagaría la cantidad de 90.000 nafka (equivalente a varios miles de dólares) en caso de que su hija huyera de nuevo.

No obstante, la vida en casa era tan difícil que Kidan volvió a emprender el viaje hacia Etiopía. Su madre y sus hermanos la siguieron poco después por miedo a que las autoridades los encontraran, les reclamaran el dinero y los encarcelaran ante la imposibilidad de pagar.

Estudios recientes llevados a cabo en los seis campamentos de refugiados que albergan a eritreos en Etiopía concluyeron que 82.000 personas ya no se encontraban en el campo y estaban en paradero desconocido. Se estima que sean pocos los que hayan tratado de volver voluntariamente a Eritrea. Puede que algunos estén en otras zonas de Etiopía, mientras que es posible que el resto haya pasado a engrosar las listas de personas que tratan de llegar a Europa. ACNUR colabora con la agencia para los refugiados del Gobierno eritreo, la Administración de Refugiados y Retornados (ARRA, por sus siglas en inglés), para localizar a estas personas.

Durante la visita se explicó a Grandi que, si hubiera mejores escuelas, más oportunidades de formación profesional y la promesa de un reasentamiento se evitaría que estos refugiados y otros como Kidan y Hagos emprendieran estos peligrosos viajes. Grandi estuvo acompañado por Ayalew Aweke, subdirector de ARRA; por Valentin Tapsoba, director de la oficina de ACNUR para África; y por Clementine Nkweta-Salami, representante de ACNUR en Etiopía.

La visita de Grandi a Etiopía ha sido su primera visita a África desde que asumiera el cargo de Alto Comisionado a comienzos de 2016. Antes de visitar los campamentos había asistido a la XXVI Cumbre de la Unión Africana en la capital, Adís Abeba, donde se reunió con el Primer Ministro etíope Hailemariam Desalegn, a quien agradeció la acogida por parte de su país a las personas que huyen de la persecución en la región.

"A pesar de sus desafíos actuales relacionados con las severas sequías que afectan a algunas partes del país, Etiopía sigue manteniendo una política de puertas abiertas y hoy acoge a la mayor población de refugiados de toda África", dijo Grandi.

Por Kisut Gebre Egziabher en Shire, Etiopía.

* Los nombres son ficticios por razones de seguridad y protección.


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