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Europa: ACNUR, preocupado por las crecientes medidas restrictivas, urge a adoptar respuesta integral Imprimir

©ACNUR/UNHCR H.Holland. Una familia de refugiados camina por la playa tras desembarcar en la isla griega de Lesbos, en enero de 2016.
©ACNUR/UNHCR H.Holland. Una familia de refugiados camina por la playa tras desembarcar en la isla griega de Lesbos, en enero de 2016.
GINEBRA, Suiza, 12 de febrero de 2016 (ACNUR/UNHCR) – Más de 80.000 refugiados e inmigrantes llegaron a Europa por vía marítima durante las primeras seis semanas de 2016, y más de 400 murieron tratando de cruzar el Mediterráneo. A pesar de las malas condiciones del mar, las inclemencias del invierno y las numerosas dificultades que padecen tras su llegada, una media diaria de más de 2.000 personas continúan arriesgando sus vidas y las de sus hijos, tratando de llegar a Europa.

En las primeras seis semanas de 2016 llegaron más personas que durante los cuatro primeros meses de 2015, ya que no fue hasta julio del pasado año cuando se empezaron a registrar unas cifras comparables de llegadas a Europa. La mayoría de quienes arribaron en enero de 2016, casi un 58%, eran mujeres y niños; una de cada tres personas que llegaron a Grecia eran niños, mientras que en septiembre de 2015 eran 1 de cada 10. Más del 91% de las personas que llegan a Grecia provienen de los diez principales países de origen de refugiados, incluidos Siria, Afganistán e Irak. El tiempo invernal y el mar embravecido no han disuadido a aquellos que se encuentran tan desesperados como para emprender este viaje que, sin embargo, ha dejado como resultado cerca de un naufragio diario y unas operaciones de búsqueda y rescate que se saldan con unos 400* muertos. Al ser entrevistados a su llegada, la mayoría declara haber dejado sus países de origen debido a los conflictos. Más de un 56% de las personas llegadas en enero a Grecia procedían de Siria.

Las soluciones a la situación de Europa no es que sean claramente posibles, si no que ya han sido acordadas por los Estados y hay que ponerlas en marcha de manera urgente. Estabilizar la situación es esencial, y así lo está pidiendo la sociedad. En el contexto de la necesidad de reducir las peligrosas llegadas por mar, el acceso seguro a territorio para poder solicitar asilo –entre otras vías mediante el reasentamiento o la admisión humanitaria- constituye un derecho humano fundamental que tiene que ser protegido y respetado.

Las vías regulares de llegada a Europa y a otras regiones son importantes a fin de permitir a los refugiados alcanzar la seguridad sin poner sus vidas en manos de traficantes y emprender peligrosas travesías por mar. Se deben establecer vías tales como más plazas de reasentamiento y de admisión humanitaria, la reunificación familiar, el patrocinio privado y los visados humanitarios y de estudios o trabajo para refugiados, con el objetivo de posibilitar que los desplazamientos sean gestionables, controlados y coordinados por parte de los países que reciben a estos refugiados.

En respuesta a esta situación, ACNUR espera que los Estados miembros de la UE agilicen la aplicación de todas las medidas acordadas en 2015, entre ellas la implementación de los centros de registro e identificación (“hotspots”) y el proceso de reubicación de las 160.000 personas que se encuentran ya en Grecia e Italia, así como el Plan de Acción Conjunto UE-Turquía. Asimismo es necesario el refuerzo de la capacidad de recepción en los puntos de entrada a Europa que permitan una acogida digna y efectiva de las personas que llegan a diario, así como el acceso, el registro y los controles de seguridad. Estos aspectos resultan esenciales para identificar a aquellas personas que requieren protección, a aquellos que deben ser reubicados en otros países de la UE y a aquellos que no reúnen los requisitos para beneficiarse de la protección internacional de los refugiados y para quienes se deben adoptar mecanismos de retorno efectivos y dignos.

Lamentablemente, en las primeras seis semanas de 2016 también se han observado múltiples desarrollos en Europa que sugieren que algunos países están priorizando el mantener a los refugiados e inmigrantes fuera de sus fronteras antes que encontrar soluciones realistas. Desde el comienzo de 2016 las medidas de control fronterizo se han endurecido en muchos Estados europeos. A pesar de los repetidos llamamientos por parte de ACNUR para que se amplíen las vías legales de entrada que permitan a refugiados y solicitantes acceder al asilo, muchos Estados miembros están en la práctica reduciendo las vías legales disponibles.

En el plano legal, durante este mes de enero se han impuesto medidas restrictivas para la reunificación familiar en Dinamarca, que permiten a los refugiados solicitar la reunificación con sus familias solo después de tres años, en lugar del año que se requería previamente. Otros países están contemplando medidas similares o incluso más restrictivas, en un momento en el que los países europeos necesitan mejorar las vías legales y seguras para acceder a la reunificación familiar y, consecuentemente, para combatir el tráfico de personas.

Los anuncios recientes y continuos sobre medidas de ámbito nacional encaminadas a hacer los países menos atractivos que los vecinos, solo subrayan la urgente necesidad de una respuesta europea efectiva e integral, ya que los problemas no pueden simplemente pasarse de un país a otro: una competición a la baja no ayuda a nadie.

ACNUR reconoce los desafíos que algunos países europeos están afrontando debido a las significativas llegadas de solicitantes de asilo, refugiados e inmigrantes. Evidentemente, los Estados tienen el derecho soberano a gestionar sus fronteras; sin embargo, esto debe realizarse de conformidad con la legislación nacional, europea e internacional. El posible impacto negativo de medidas y prácticas individuales sobre los derechos y vidas de los refugiados tiene que tenerse en cuenta.

Los crecientes actos de violencia y prejuicios han puesto en peligro la seguridad y el bienestar de los refugiados y los solicitantes de asilo en toda Europa. Alimentados por campañas de xenofobia y la propaganda del miedo, las familias de refugiados, así como sus hogares y lugares de oración, están siendo blanco de delitos de odio, desde ataques físicos, vandalismo, o incendios, hasta incidentes aún más siniestros, como el que sufrió una mezquita, a cuyos muros se arrojó sangre y en cuya puerta se dejó la cabeza de un cerdo.

Algunos países están estableciendo políticas de incautación de dinero y objetos de valor de algunos solicitantes de asilo, con el propósito de reducir costes de la asistencia social. Pero estas medidas en sí mismas llevan aparejado un enorme coste y tienen el efecto de expandir el miedo y la discriminación.

Asimismo resultará crucial contar con mecanismos de apoyo rápidos y globales de integración de las personas en los países de mayor recepción de refugiados, incluidos Alemania y Suecia, para ayudar a disipar el miedo y la xenofobia, y para reinstaurar los principios europeos comunes de dignidad, solidaridad y derechos humanos sobre los que se cimienta la Unión Europea.


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