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Miles de personas permanecen aún en la frontera entre Grecia y la ARY de Macedonia Imprimir

© ACNUR/UNHCR/ A. Zavallis. Una mujer refugiada llora desesperada en los brazos de un familiar durante una protesta en la frontera entre Grecia y ARYM.
© ACNUR/UNHCR/ A. Zavallis. Una mujer refugiada llora desesperada en los brazos de un familiar durante una protesta en la frontera entre Grecia y ARYM.
IDOMENI, Grecia, 4 de diciembre de 2015 (ACNUR/UNHCR) - Miles de refugiados e inmigrantes quedaron atrapados en la frontera entre Grecia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia el viernes tras las tensas protestas que impidieron el cruce de la misma durante más de 24 horas.

El viernes por la mañana, si bien ya se había apaciguado el caos, el paso a través de la frontera seguía siendo mucho más lento de lo habitual. Únicamente se permitía el paso a los refugiados e inmigrantes procedentes de Siria, Afganistán e Irak en el marco de las restricciones impuestas el mes pasado por las autoridades a lo largo de la ruta de los Balcanes Occidentales.

Las tensiones han ido en aumento a lo largo de la parte griega de la frontera en Idomeni, desde el 18 de noviembre, cuando la ARY de Macedonia comenzó a admitir sólo a los nacionales de esos tres países. Eslovenia, Croacia y Serbia han establecido similares sistemas de detección en base a la nacionalidad.

El jueves, ACNUR mostró su profunda preocupación por la tensión y la violencia en la frontera entre Grecia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia e instó a las autoridades de ambos países a gestionar la frontera de una manera compatible con los derechos humanos y los principios de protección de los refugiados.

La Agencia de la ONU para los Refugiados también reiteró su preocupación por las consecuencias de las restricciones fronterizas puestas en marcha por varios países de los Balcanes. ACNUR recomienda registrar a las personas en función de sus necesidades de protección y no en base a su nacionalidad.

Más de 1.500 personas procedentes de una amplia variedad de países, entre ellos Irán, Marruecos, Pakistán, Yemen, Bangladesh, Eritrea, Somalia, la República Democrática del Congo, han permanecido en Idomeni desde el inicio de las restricciones fronterizas, donde han llevado a cabo protestas casi a diario. A finales del mes pasado, unas 60 personas iniciaron huelgas de hambre y un grupo de 11 iraníes se cosieron la boca en señal de protesta.

"Como resultado de las restricciones a la admisión de refugiados e inmigrantes que no procedan de Siria, Afganistán e Irak, impuestas por las autoridades a lo largo del trayecto de los Balcanes Occidentales, las tensiones han ido en aumento en los últimos días en Idomeni, la parte griega de la frontera. Estas tensiones han llevado en varias ocasiones al uso de violencia y al cierre temporal de la frontera", declaró ACNUR en un comunicado de prensa.

Un grupo de manifestantes - principalmente iraníes, pakistaníes, marroquíes y bangladesíes - bloqueó la puerta fronteriza este jueves (3 de diciembre) gritando: "¡Si nosotros no cruzamos, nadie lo hará!".

Otros lanzaron piedras. La policía griega trató de separar a otras personas, especialmente a las familias con niños pequeños o personas de edad avanzada, llevándolas a un campo cercano para su protección.

Un hombre marroquí de 22 años murió electrocutado durante las protestas del jueves tras tocar los cables de ferrocarril, según Antonis Rigas, coordinador de campo de Médicos Sin Fronteras (MSF).

Este trágico incidente reafirma la necesidad de que las autoridades tomen las medidas oportunas. Hacemos un llamamiento a las autoridades griegas para que vuelvan a poner la seguridad como una cuestión de prioridad con el fin de garantizar la protección de los necesitados y la seguridad de los voluntarios y trabajadores humanitarios” añadió ACNUR en su comunicado.

El punto fronterizo para refugiados e inmigrantes se encuentra a lo largo de las líneas de ferrocarril que conectan Grecia y la ARY de Macedonia. Muchas de las personas que han quedado varadas duermen en tiendas de plástico cerca de las vías, sin tener muy claro cuál será su siguiente paso.

Se ha establecido un sistema de autobuses diarios y gratuitos para llevar de vuelta a Atenas a los refugiados y e inmigrantes a los que no se les ha permitido cruzar la frontera. Allí pueden permanecer en centros de recepción y recibir alimentos, cobijo y asesoramiento legal por parte del personal de ACNUR y de las organizaciones asociadas. Otras personas, en particular los refugiados con necesidades específicas, como familias encabezadas por mujeres, se alojan en apartamentos gratuitos gestionados por Praksis, una ONG socia de ACNUR, mientras esperan su reubicación oficial en otros países de Europa.

Por Tania Karas en Idomeni, Grecia.


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