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Noticias Notas de Prensa Guterres: “ACNUR y sus socios luchan por satisfacer las necesidades humanitarias”

Guterres: “ACNUR y sus socios luchan por satisfacer las necesidades humanitarias” Imprimir

© ACNUR/UNHCR/J-M. Ferré. António Guterres, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, pronuncia su discurso inaugural en el 66º periodo de sesiones del Comité Ejecutivo de ACNUR, el 5 de octubre de 2015.
© ACNUR/UNHCR/J-M. Ferré. António Guterres, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, pronuncia su discurso inaugural en el 66º periodo de sesiones del Comité Ejecutivo de ACNUR, el 5 de octubre de 2015.

GINEBRA, Suiza, 5 de octubre de 2015 (ACNUR/UNHCR) - La crisis mundial de los refugiados es tan grave que a la Agencia de la ONU para los Refugiados –así como a otras agencias- le está costando responder y satisfacer todas las necesidades humanitarias.

Este fue el desolador mensaje que António Guterres, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, lanzó al Comité Ejecutivo de ACNUR en la apertura de su periodo de sesiones.

António Guterres puso de relieve el hecho de que, actualmente, hay más de 60 millones de refugiados, solicitantes de asilo y desplazados internos en el mundo, y el número va en aumento. Recordó que cuando asumió el cargo de Alto Comisionado, hace 10 años, había 38 millones de personas de interés y ese número estaba reduciendo.

Según sus palabras, han estallado quince conflictos nuevos -o se han intensificados- en los últimos cinco años, sin que ninguno de los antiguos se haya resuelto.

El número de personas desplazadas cada día por conflictos en el mundo casi se ha cuadruplicado: de casi 11.000 en 2010 a 42.500 el pasado año”, afirmó.

Señaló que el mundo se ha vuelto más frágil, los conflictos se han propagado de formas impredecibles y su naturaleza se ha tornado altamente compleja.

Una de las consecuencias ha sido la reducción de los espacios humanitarios, lo que ha causado que la labor de organizaciones como ACNUR sean mucho más difícil y peligrosa. Las mega crisis interconectadas en Siria e Irak, que han desplazado a aproximadamente 15 millones de personas, son un poderoso ejemplo de dicha evolución, pero no el único”, dijo.

Los desplazamientos y los éxodos de refugiados han hecho mella en varios continentes: solo en los últimos 12 meses, Yemen ha sido testigo del desplazamiento de 1,1 millones de refugiados; otro medio millón de personas huyeron de sus casas en Sudán del Sur y en Libia, actualmente, hay 300.000 nuevos desplazados internos. En otros lugares como en América Central, decenas de miles huyen de la violencia de las pandillas, mientras que 94.000 personas han cruzado el Golfo de Bengala en busca de protección.

Según el Alto Comisionado, gran parte de estos desplazamientos, tanto nuevos como antiguos, han tenido escasa visibilidad a nivel mundial.

En el pasado, solíamos tener emergencias y situaciones prolongadas de refugiados; ahora parece que tenemos cada vez más emergencias prolongadas. Durante años, hemos luchado para incluir el desplazamiento en los programas políticos mundiales, no siempre con buenos resultados. Sin embargo, tras los dramáticos sucesos acontecidos en las playas y fronteras de Europa este verano, nadie puede ignorar la crisis de refugiados que se ha ido avivando durante largo tiempo mientras muchos la ignoraban”, afirmó.

El número de llegadas es alto: actualmente más de medio millón a Europa. Sin embargo, según Guterres, este flujo no es inmanejable para un continente que tiene más de 500 millones de habitantes. Indicó que la decisión que tomó la Unión Europea de reubicar a 160.000 solicitantes de asilo fue un paso fundamental en la dirección correcta.

No obstante, señaló que aún queda mucho por hacer para que el sistema funcione correctamente, e hizo un especial hincapié en la necesidad de crear centros de acogida adecuados cerca de los puntos de entrada, con capacidad suficiente para acoger, registrar y examinar a decenas de miles de personas; en la necesidad de disponer de más mecanismos jurídicos para aquellos en búsqueda de protección, y en dar la oportunidad también a los migrantes económicos de acceder al territorio europeo.

Asimismo, subrayó que dichas necesidades serán a largo plazo, al afirmar que la enorme afluencia de población hacia Europa en 2015 fue tanto una crisis de refugiados como migratoria.

En Italia, señaló que las llegadas son de una “clara naturaleza mixta”, teniendo en cuenta las conexiones con los conflictos africanos y el caos en Libia, pero también el desequilibrio entre las tendencias demográficas y económicas en África y Europa como causas que han contribuido a estos movimientos.

Claramente, la mayoría de la población que llega a Grecia viene de alguno de los diez países del mundo que más refugiados generan: principalmente Siria, Irak y Afganistán. Solo en Grecia se han recibido más de 400.000 llegadas este año; una cantidad que es más de 9 veces superior a la de 2014 y que supone una aceleración como resultado, en gran parte, de la crisis en Siria”, detalló Guterres.

Afirmó que, dado el agudo aumento de las necesidades humanitarias mundiales, las agencias ya no podrían satisfacerlas plenamente. Remarcó que el sistema humanitario no está roto, sino que se trata de una crisis financiera.

Ya no somos capaces de satisfacer siquiera los requisitos mínimos absolutos de protección básica y asistencia vital para salvaguardar la dignidad humana de las personas que asistimos”, dijo.

El nivel actual de financiación para los 33 llamamientos de las Naciones Unidas a fin de prestar asistencia humanitaria a 82 millones de personas en el mundo es del 42%. ACNUR tiene previsto recibir solamente el 47% de la financiación necesaria para este año. Hemos conseguido evitar reducciones drásticas en el apoyo directo a las familias refugiadas, pero implicando un alto coste para el resto de nuestras actividades”, subrayó Guterres.

El Alto Comisionado informó de que, como respuesta a las crisis del pasado año, ACNUR ha reforzado su capacidad de respuesta a emergencias, organizando el envío sobre el terreno de más de 600 misiones de respuesta a emergencias durante 2014 y 2015.

También se ha dado prioridad a la protección, sobre todo de los niños, ya que el número de solicitudes de asilo presentadas por niños no acompañados se elevó a niveles nunca antes vistos.

Mientras el número de refugiados aumenta y somete a una enorme presión a los países de acogida, Guterres puso de relieve que el mundo debe reconsiderar la forma en la que financia las crisis humanitarias. El Alto Comisionado instó a crear un vínculo mucho más cercano entre la asistencia de emergencia y la ayuda al desarrollo.

Asimismo indicó que los agentes de desarrollo del mundo, entre ellos los Estados y los organismos internacionales, deben involucrarse mucho más a fin de ayudar a los países cercanos a las zonas de conflicto, que acogen a gran número de población que huye y que, asimismo, constituyen “pilares de paz y estabilidad” en sus regiones.

El Alto Comisionado puso de manifiesto una estadística desoladora. Tan solo 126.000 refugiados fueron repatriados el último año: el número más bajo en tres décadas.

Habida cuenta de las perspectivas actuales relativas a la limitada disponibilidad de soluciones duraderas para muchos refugiados, afirmó que ACNUR y el resto de los actores involucrados deberán centrarse en nuevas estrategias y trabajar conjuntamente con los gobiernos y los socios para reforzar la resiliencia y la autosuficiencia de los refugiados.

Subrayó que los conflictos armados son la causa principal de los desplazamientos. Las soluciones deben ser de índole política; no obstante, afirmó que lo que hace falta son intermediarios honestos, así como la capacidad de llevar a la mesa de negociaciones a todos aquellos países que puedan influenciar a las partes en conflicto.

No seremos testigos de una mejora real hasta que aquellos que financian, dotan de armamento y apoyan a las partes de cada uno de los conflictos actuales superen sus diferencias y conflictos de intereses, reconozcan que todos pierden en estas guerras y lleguen a un acuerdo sobre la forma de avanzar para poner fin a este derramamiento de sangre”, declaró Guterres.

Sobre el tema de la próxima Cumbre Humanitaria Mundial, prevista para mayo de 2016, António Guterres señaló que uno de sus objetivos debe ser la creación de una asociación humanitaria más universal, avanzando más allá de la estructura esencialmente occidental que constituye el presente sistema multilateral.

Más de dos tercios de los refugiados mundiales son musulmanes. Guterres dijo que es importante reconocer que las antiguas tradiciones y textos jurídicos islámicos ya prevén todos los principios clave consagrados en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951.

Instó a crear un frente común entre Occidente y el mundo musulmán, no solo a la hora de asistir a los refugiados, sino también para contrarrestar la islamofobia y el acercamiento a ideas extremistas por parte de los jóvenes. Este, afirmó, es un asunto de urgencia crítica.

El Alto Comisionado puso de relieve la importancia actual de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, pero afirmó que es esencial disponer de más solidaridad internacional y reparto de responsabilidades para preservar la protección de los refugiados.

Mientras debemos afrontar los niveles más altos de desplazamiento forzado de los que la historia tiene registro, la institución del asilo debe ser resguardada, siendo honrada como una de las expresiones más profundas de humanidad, especialmente ahora, que está siendo puesta a prueba de forma tan extrema en muchas partes del mundo”.

Lea el texto completo del discurso del Alto Comisionado aquí (en inglés).


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