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Noticias Notas de Prensa El deterioro de las condiciones en Siria alimenta la desesperanza, empujando a miles hacia Europa

El deterioro de las condiciones en Siria alimenta la desesperanza, empujando a miles hacia Europa Imprimir

© UNHCR/B.Diab.- Niños sirios juegan en las calles de Alepo, hogar para más de un millón de desplazados internos de otras regiones del país, en noviembre de 2014
© UNHCR/B.Diab.- Niños sirios juegan en las calles de Alepo, hogar para más de un millón de desplazados internos de otras regiones del país, en noviembre de 2014
GINEBRA, 8 de septiembre de 2015 (ACNUR/UNHCR).- El deterioro de las condiciones en Siria y los países vecinos llevan a miles de sirios a arriesgarlo todo en viajes a Europa extremadamente peligrosos. Cinco años después del comienzo de esta crisis y sin solución política a la vista, aumenta la desesperación y escasea la esperanza.

En Siria estos últimos meses han sido devastadores. Se han intensificado los enfrentamientos en todas las provincias: han aumentado los ataques de cohetes y morteros en Damasco, las explosiones de vehículos en las principales ciudades como Latakia, Alepo, Homs, Hassakeh y Qamishli, y se han recrudecido los bombardeos en Zabadani y la zona rural de Damasco, con las consiguientes represalias, forzando a miles de personas a huir de sus hogares.

En medio de la espiral de violencia, los sirios se han quedado sin sus pertenencias y casas; aumenta vertiginosamente tanto el desempleo en todos los sectores como la inflación, mientras que se desploma el valor de la divisa –la libra siria ha perdido el 90% de su valor en los últimos cuatro años–. En gran parte de Siria, sólo hay suministro eléctrico de 2 a 4 horas al día, en el mejor de los casos, y muchas regiones sufren escasez de agua. Más de la mitad de la población vive en la pobreza extrema.

Son muchos los obstáculos que han de superar ahora los sirios para gozar de seguridad y protección en los países vecinos que, ante la sobrecarga de refugiados, la falta de apoyo internacional y la preocupación por la seguridad, han tomado medidas para contener el flujo de refugiados (restringir el acceso o vigilar más de cerca las fronteras, así como imponer requisitos más complejos y tediosos).

Para los 4,08 millones de refugiados que ya están en los países vecinos –la mayoría de los cuales vive fuera de los campos oficiales– la esperanza se desvanece a medida que se hunden en la más miserable pobreza. Estudios recientes en Jordania y Líbano, por ejemplo, apuntan a que la vulnerabilidad de los refugiados aumenta debido a la falta de financiación de los programas para refugiados.

En Jordania, la situación de más de 520.000 sirios que viven fuera de los campos de refugiados del país es cada vez más desesperante. Una evaluación reciente de ACNUR mostró que el 86% de los refugiados de zonas rurales y urbanas viven por debajo del umbral de la pobreza, al haber perdido todos los ahorros y pertenencias. Consecuentemente más de la mitad de todos los hogares de refugiados presentan elevados índices de endeudamiento y están adoptando medidas extremas para hacerle frente, tales como reducir la ingesta de alimentos o mandar a familiares –incluidos niños– a mendigar.

Una situación igualmente desoladora se replica en Líbano, donde las primeras conclusiones de un reciente estudio sobre el nivel de vulnerabilidad muestran que el 70% de los hogares de refugiados sirios viven muy por debajo del umbral nacional de la pobreza –por encima del 50% en 2014–. En este caso también los refugiados compran comida a crédito, sacan a los niños del colegio y recurren a la mendicidad.

En este contexto, PMA se ha visto obligado a privar a 229.000 refugiados en Jordania de la ayuda alimentaria de este mes –una de las últimas medidas este año en la región debido a la falta de financiación.

El plan 2015 de ayuda a Siria para los Refugiados y la Resiliencia está financiado, a día de hoy, al 37%, lo que afecta a todos los sectores del programa. En toda la región, unos 700.000 niños sirios refugiados no fueron escolarizados en 2014. Para muchos refugiados que viven en refugios en condiciones indecentes se avecina un invierno más en el exilio.

La gran mayoría de los refugiados en Jordania y Líbano no tienen medios necesarios para cubrir el coste del viaje a Europa, tan caro no sólo en términos económicos sino también de seguridad. Ante la falta de perspectivas de poder regresar en condiciones de seguridad a Siria, aumenta la sensación de estar atrapados y sin esperanza. Una mujer de 25 años, madre de 3 hijos, procedente de Damasco y viviendo en un almacén en la ciudad de Mafraq, en el norte de Jordania, contaba a los equipos de ACNUR que se siente como una prisionera en la casa que ha construido provisionalmente. Al no poder salir ni hacer nada, ha perdido la esperanza de un futuro mejor.

Hay 4.088.099 refugiados sirios registrados en los países vecinos de Siria, cifra que incluye 1.938.999 en Turquía, 1.113.941 en Líbano, 629.266 en Jordania, 249.463 en Irak, 132.375 en Egipto y 24.055 en otros países del norte de África. Tan sólo el 12% de los refugiados de la región viven en campos oficiales de refugiados.


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