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Noticias Notas de Prensa Las empresas de los refugiados prometen un futuro más brillante para el campo de Azraq

Las empresas de los refugiados prometen un futuro más brillante para el campo de Azraq Imprimir

© ACNUR/C.Dunmore. Mohammad, de 42 años, originario de la gobernación de Daraa, en el sur de Siria, realiza un arreglo floral con plantas artificiales de llamativos colores en su puesto temporal  instalado en el campo de refugiados de Azraq, en Jordania. Esta tienda forma parte de un Mercado que abrirá sus puertas durante una semana con motivo del primer  aniversario del campo. ACNUR espera que este mercado pueda convertirse en una instalación permanente en el campo a partir de finales de junio.
© ACNUR/C.Dunmore. Mohammad, de 42 años, originario de la gobernación de Daraa, en el sur de Siria, realiza un arreglo floral con plantas artificiales de llamativos colores en su puesto temporal instalado en el campo de refugiados de Azraq, en Jordania. Esta tienda forma parte de un Mercado que abrirá sus puertas durante una semana con motivo del primer aniversario del campo. ACNUR espera que este mercado pueda convertirse en una instalación permanente en el campo a partir de finales de junio.
CAMPAMENTO DE REFUGIADOS DE AZRAQ, Jordania, 30 de abril de 2015 (ACNUR/UNHCR) - Los residentes sirios en el campamento de refugiados de Azraq, en Jordania, tuvieron un adelanto de lo que ocurrirá el jueves. Los refugiados pudieron comprar ropa, dulces y falafel y hacer cola para cortarse el pelo en un mercado temporal instalado con motivo del primer aniversario del campamento.

Decenas de sirios que aspiran a abrir sus propios negocios mostraron sus productos y servicios en el bullicioso zoco y expresaron el deseo de que el mercado, que estará abierto durante una semana, se convierta en poco tiempo en una actividad permanente de la vida del campamento.

En uno de los puestos, Mohammad, de 42 años, originario de Deraa, al sur de Siria, se afanaba vendiendo ramos de flores artificiales de colores brillantes que él mismo había hecho. Ingeniero de climatización de profesión, comenzó a crear los elaborados adornos florales en casa cuando estalló el conflicto en Siria, que le obligó a poner fin a sus desplazamientos profesionales.

“Al principio, era sólo un entretenimiento, pero a la gente realmente le gustaban, así que empecé a dedicarme a ello como actividad profesional en Siria”, explicaba a los visitantes de ACNUR. Él está convencido de que hay suficiente demanda en el campamento para que sea un negocio viable. Sus creaciones se venden por entre 3 y 10 dinares jordanos (2,6 y 12 euros).

“Aunque los refugiados no tienen mucho dinero, les encantan mis flores. Ayudan a hacer que los refugios sean más acogedores y son un placer para la vista”, afirma Mohammad. “Lo que está pasando aquí, en el mercado, muestra que el campamento puede tener un futuro brillante y es una pena que sólo dure siete días”.

Se están llevando a cabo conversaciones con las autoridades jordanas del campamento para el mercado abra de manera permanente, y la responsable de la oficina de ACNUR en Azraq, Roberta Montevecchi, dice que espera que esto tenga lugar a finales de junio.

“Definitivamente será un punto de inflexión en la vida del campamento y de la población de refugiados. El mercado puede ser un gran punto de encuentro, no sólo por el zoco, sino también para las actividades culturales y recreativas”, afirma.

Otro hito importante para los 17.780 residentes y los potenciales negocios en el mercado será la instalación de electricidad en el campamento, que Montevecchi dice que está prevista que concluya a finales de este año.

En otro de los puestos, Muhannad, de 39 años, está haciendo un excelente negocio ofreciendo cortes de pelo y afeitados con cuchilla por un dinar (1,25 euros). Originario de Damasco, lleva cortando el pelo desde que tenía 12 años. Se formó en varios salones antes de abrir su propia peluquería en Siria.

Después de dejar todo atrás cuando tuvo que huir de Siria hace dos años con su esposa y dos hijos, Muhannad recibió 20 dinares por parte de ACNUR poco después de su llegada a Jordania para que pudiera comprar nuevos materiales. Comenzó a cortar el pelo en su refugio, en un principio en el campamento de Za’atari y ahora en Azraq.

Él dice que la posibilidad de abrir su propio salón de belleza en el mercado le daría a su vida un significado y un objetivo en el campamento. “Ya he atendido a más de 10 clientes esta mañana, y todos estaban muy felices de que finalmente hubiese una barbería. Me encanta tratar con la gente. Siempre comparten sus historias y sus secretos”.

Muhannad no es el único barbero de Azraq, pero él dice que no está preocupado por la competencia: “conozco a otro hombre aquí que también corta el pelo, pero yo soy el maestro, él no es tan bueno como yo”.

Por Charlie Dunmore en el campo de refugiados de Azraq, en Jordania.


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