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Noticias Notas de Prensa Hermanas con un mensaje: nuestra música irá donde nuestros pies no pueden

Hermanas con un mensaje: nuestra música irá donde nuestros pies no pueden Imprimir

© Cortesía de Thebahatizz. Las cuatro hermanas Bahati, que huyeron desde la República Democrática del Congo a Uganda hace más de una década, residen actualmente en Canadá y han formado una popular banda de hip hop llamada Thebahatizz. De izquierda a derecha, las hermanas son: Rachel, Francine, Odette y Sylvie.
© Cortesía de Thebahatizz. Las cuatro hermanas Bahati, que huyeron desde la República Democrática del Congo a Uganda hace más de una década, residen actualmente en Canadá y han formado una popular banda de hip hop llamada Thebahatizz. De izquierda a derecha, las hermanas son: Rachel, Francine, Odette y Sylvie.
OTTAWA, Canadá, 25 de agosto de 2014 (ACNUR/UNHCR) - Como refugiadas en Kampala, capital de Uganda, las cuatro hermanas Bahati dieron a conocer su primer sencillo titulado “No te des por vencido”. Es un mensaje que han adoptado hace mucho y que las ha ayudado a sobrevivir en momentos difíciles y salir adelante desde que fueron reasentadas en Canadá hace dos años.

Más conocidas como “Thebahatizz”, Sylvie, de 26 años, Rachel, 25, Francine, 23, y Odette, 21, han estado cosechando seguidores, elogios y premios por su dinámico estilo de hip hop que se basa en sus experiencias como refugiadas congoleñas al tiempo que funciona como una forma de terapia. Están utilizando su fama, asimismo, para resaltar el tema de la violencia sexual, especialmente en la República Democrática del Congo (RDC).

La familia Bahati, originaria de Kiliba, una localidad de la provincia de Kivu Sur, en la República Democrática del Congo, huyó a Uganda para escapar de la guerra en el año 2002. Las hermanas relataron en una serie de intercambios de correo electrónico con el ACNUR, enviados desde su hogar en la ciudad canadiense de Winnipeg, los duros momentos que habían pasado como refugiadas en un entorno urbano.

“La vida en Uganda no era fácil, pero encontramos consuelo en la música. La mayoría de los días nos íbamos a dormir con el estómago vacío. Cantábamos para sentirnos un poco mejor”, explicó Rachel, mientras que Odette señaló que sus condiciones de vida eran muy básicas. “No había privacidad y ya éramos adultas. No teníamos un colchón para dormir y solíamos pedir prestada ropa a los vecinos para tener algo sobre lo cual reclinar la cabeza”, agregó.

La música les permitía evadirse y las hermanas, a las que siempre les había gustado cantar, formaron en Kampala el grupo Thebahatizz y lanzaron su primer sencillo, “No te des por vencido,” en 2010. Pero aunque la música ocupa un lugar destacado en sus vidas, Sylvie afirmó que obtener educación formal ha sido lo más importante para ellas desde que fueron reasentadas en Canadá.

“Nuestro mayor logro, hasta el momento, en Canadá, a pesar del frío de Winnipeg, es haber sido capaces de ir a la escuela”, manifestó. Y añadió con orgullo: “Todas nos graduamos en junio, después de haber estado en Canadá desde hacía sólo 18 meses”. En efecto, después de haber estudiado ya adultas se graduaron con un diploma de escuela secundaria.

Actualmente, están usando sus voces y su creciente popularidad para unirse a una campaña mundial que tiene por objetivo poner fin a la violación y otras formas de violencia sexual en los combates, especialmente la que se lleva a cabo contra las mujeres, niñas y niños en el este de la República Democrática del Congo, muchos de los cuales son desplazados forzosos.

Con ese fin presentaron recientemente su propia campaña: “Ese podría ser yo”, y han estrenado dos videos musicales de índole humanitaria. “Elegimos este nombre porque queremos que el mundo se coloque en la piel de aquellas mujeres que están siendo abusadas sexualmente o de los niños que no pueden ir a la escuela debido a la guerra”, dijo Odette. Las jóvenes han estado buscando el apoyo de individuos, corporaciones y empresas.

Estos días las hermanas están planeando una gira de Thebahatizz por América del Norte y África en busca de escenarios y patrocinadores. Sin embargo, la música no es lo único que las mantiene ocupadas. Ellas sueñan con ir a la universidad el próximo año.

Si bien hay mucho por destacar acerca de Thebahatizz, incluyendo su valor y determinación para tener éxito en la vida y progresar en su carrera musical, hay algo que permanece cerca de sus corazones. “Creemos que nuestra música llegará a donde nuestros pies no pueden”, concluyó Francine.

Por Lauren Stanley y Gisele Nyembwe en Ottawa, Canadá.


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