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Noticias Notas de Prensa Sin una nacionalidad, algunos refugiados que han huido de Siria corren graves riesgos

Sin una nacionalidad, algunos refugiados que han huido de Siria corren graves riesgos Imprimir

© ACNUR/ A.Sen. Un refugiado sirio muestra al ACNUR su tarjeta de “maktoumeen” emitida en Siria. Este documento, que se facilita a los kurdos apátridas no registrados, no confiere ningún derecho ni estatuto alguno.
© ACNUR/ A.Sen. Un refugiado sirio muestra al ACNUR su tarjeta de “maktoumeen” emitida en Siria. Este documento, que se facilita a los kurdos apátridas no registrados, no confiere ningún derecho ni estatuto alguno.
AMÁN, Jordania, 20 de diciembre de 2013 (ACNUR/UNHCR) – Sayed vive en el kurdistán iraquí con sus tres hijos desde que huyó de su hogar en Siria para escapar de la incesante violencia. Es un refugiado como tantos otros desplazados que huyeron de los combates, pero él y su familia, además, son apátridas. Se les conoce como maktoumeen o “no registrados", aunque Sayed considera que “invisibles” sería un término más adecuado para definir su situación.

La cuestión de la apatridia –personas que no tienen una nacionalidad reconocida oficialmente – constituye un problema para algunos refugiados sirios. Según los resultados de una encuesta realizada en 2013 en la región del kurdistán iraquí, aproximadamente un 10% de los refugiados kurdos procedentes de Siria son apátridas, dado que muchos de ellos se vieron obligados a huir del país antes de tener la oportunidad de solicitar la nacionalidad o no cumplían los requisitos porque las autoridades sirias nunca los habían registrado.

Lamentablemente, los hijos de estos refugiados apátridas también heredarán la condición de sus padres. “En Siria no pude registrar mi matrimonio, a pesar de que mi esposa es siria y tiene el documento que acredita su nacionalidad”, dice Jiwan, refugiado apátrida de 34 años que también vive en el Kurdistán iraquí. “Por supuesto, mis hijos también son maktoumeen”, añade con resignación.

Como la legislación siria sobre la nacionalidad no permite a los hijos tomar la nacionalidad de la madre, los hijos de Jiwan han heredado la condición de apátrida de su padre. A Jiwan y a su esposa les preocupan las dificultades que van a tener para registrar a los hijos que puedan tener mientras sean refugiados. Para registrar a un recién nacido, todos los países de la región exigen pruebas legales de haber contraído matrimonio, pruebas que la pareja nunca pudo obtener.

Un decreto de 2011 permite a los kurdos apátridas registrados, denominados ajanib (extranjeros), solicitar la nacionalidad siria; sin embargo persisten obstáculos. Los que son considerados “no registrados” siguen sin poder solicitar la ciudadanía. Pero incluso los que cumplen los requisitos para solicitar la nacionalidad se enfrentan a una serie de problemas.

Azar, un hombre de 45 años perteneciente al grupo de los ajanib, solicitó con éxito la nacionalidad a finales de 2011, poco tiempo después de que se aprobara el decreto. “Cuando obtuve la nacionalidad, registré a mis dos hijos mayores, que tienen 9 y 7 años respectivamente, y ahora figuran en mi documento”, explica.

Sin embargo, no pudo hacer lo mismo con todos sus hijos, dado que tenía que pagar un importe equivalente a unos 70 dólares de los Estados Unidos por cada uno de ellos. “No pude registrarlos cuando nacieron porque por entonces yo todavía era apátrida”, señala. El resultado es que, si bien dos de los hijos de Azar ya tienen documentos que acreditan que son nacionales de Siria, la condición de los otros dos sigue siendo incierta.

Y aunque sus padres hayan poseído siempre la nacionalidad siria, el riesgo de apatridia entre los hijos de los refugiados es especialmente grave. Muchas familias han huido del conflicto con hijos recién nacidos o muy pequeños, sin haber podido registrarlos en Siria.

La legislación internacional otorga a todos los niños el derecho a ser registrados al nacer, con lo que se pretende prevenir la apatridia, ya que al registrarlos queda documentado el nombre de los padres y el país de nacimiento, que son los dos datos en los que se basan los Estados para otorgar la nacionalidad a un niño recién nacido.

El registro de nacimiento también constituye una prueba de la edad, que es un factor fundamental para que los niños, que durante el desplazamiento masivo desde Siria corren un alto riesgo de explotación sexual y reclutamiento por parte de los grupos armados, puedan tener acceso a protección en calidad de refugiados. Al documentar el vínculo del niño con su país de origen o nacionalidad, el registro de nacimiento también puede contribuir a sentar las bases para una repatriación segura y voluntaria, cuando las condiciones en Siria lo permitan.

Con el fin de garantizar el registro de los hijos de los refugiados sirios nacidos en otro país, ACNUR está poniendo en marcha iniciativas en Egipto, Irak, Jordania y el Líbano que consisten en reunirse con las familias refugiadas, sensibilizar a las autoridades locales y explicar los procedimientos de registro a la población refugiada.

Los países de acogida de la región también están trabajando con ACNUR para elaborar un enfoque flexible para registrar a los hijos de los refugiados dentro de su territorio.

Con el objetivo de registrar a cada uno de los hijos de los refugiados sirios, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados se está esforzando para cubrir un vacío crítico – y en gran medida ignorado – en la protección de estos niños y sentar las bases para su eventual repatriación.

En un informe reciente de ACNUR titulado, “The Future of Syria: Refugee Children in Crisis”,  (El futuro de Siria: los niños refugiados en el medio de la crisis) se explica de forma detallada la difícil situación en la que se encuentran los hijos de los refugiados sirios en Jordania y el Líbano y también las lagunas en el registro de nacimiento y el consiguiente riesgo de apatridia.

Por Amit Sen en Amán, Jordania.


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