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Noticias Notas de Prensa Unos refugiados sirios resuelven el problema de la educación creando su propia escuela

Unos refugiados sirios resuelven el problema de la educación creando su propia escuela Imprimir

© ACNUR/ S.Baldwin. El refugiado sirio Jamal (izquierda), ayuda a su primo Akram mientras dan una clase en su escuela, situada en un campamento a las afueras de Amán, Jordania.
© ACNUR/ S.Baldwin. El refugiado sirio Jamal (izquierda), ayuda a su primo Akram mientras dan una clase en su escuela, situada en un campamento a las afueras de Amán, Jordania.
AMÁN, Jordania, 24 de abril de 2014 (ACNUR/UNHCR) - En un barrio a las afueras de Amán, rodeados por montones de basura y ovejas, Jamal y su primo Akram enseñan el alfabeto árabe a un pequeño grupo de niños refugiados sirios. El aula es una pequeña tienda de campaña color naranja donde los alumnos se sientan en el suelo con los libros de texto abiertos en el regazo. Una pizarra blanca cuelga de una de las paredes de la tienda.

Es muy sencillo, pero da resultados. En un país en el que a alrededor del 50% de los refugiados sirios en edad escolar les es imposible asistir a escuelas públicas, los residentes de este asentamiento improvisado en el barrio Kherbet Al-Souk de la capital jordana han decidido tomar cartas en el asunto.

La iniciativa fue lanzada por Jamal, que trabajaba como profesor en Siria y quería asegurarse de que los niños de este asentamiento, donde viven unos 500 refugiados, no se quedasen atrás en su educación. Jamal logró la ayuda de Akram y ambos consiguieron una vieja tienda de campaña para usarla como aula en esta zona semirural.

Hace unos cuatro meses decidieron que estaban preparados e invitaron a los padres a enviar a sus hijos al nuevo colegio, que ha recibido un apoyo significativo de ACNUR. Los niños habían intentado con anterioridad asistir al colegio público local, pero no pudieron encontrar plaza en una escuela ya desbordada.

Jamal y Akram imparten las mismas asignaturas que en las escuelas jordanas; incluyendo árabe, ciencias, matemáticas y algo de inglés. No pueden dar títulos pero, como explica Jamal, al menos están preparando a los niños para que puedan reintegrarse en el sistema educativo formal, ya sea en escuelas públicas jordanas o en Siria, una vez terminado el conflicto.

La mayoría de las mañanas los niños y niñas hacen cola junto a la tienda de campaña y extienden las manos para que les hagan un control de higiene. Todos parecen tener ganas de empezar. “Me gusta mucho ir a la escuela” dice Khalid, un niño de diez años que quiere convertirse en piloto algún día.

Como muchos de los niños del campamento, Khalid tiene que trabajar y ganar algo de dinero para su familia. Después de ir a clase por la mañana, pasa las tardes trabajando en una fábrica cercana por 1,25 dólares la hora. Khalid es sin embargo consciente de la importancia de recibir una buena educación, y dice que a él le gustan más las matemáticas “que ir a jugar”.

Su padre, Jamal Mohammad, se muestra de acuerdo y dice estar satisfecho de que sus hijos estén recibiendo algún tipo de educación tan cerca de casa. “Si no existiera esta escuela, no lo mandaría a ninguna otra” dice, mencionando casos de acoso escolar a niños sirios en escuelas públicas. Temería por la seguridad de su hijo.

Al menos Khalid tiene la posibilidad de asistir a la escuela en el asentamiento de Kherbet Al-Souk, creado hace nueve meses. Tres años después de que comenzara la crisis en Siria, cientos de miles de niños refugiados en los países limítrofes están encontrando problemas a la hora de conseguir plazas en las escuelas. Esto genera preocupación ante la posibilidad de que se cree una “generación perdida” de niños que no podrán contribuir verdaderamente al futuro de su país. Muchos corren el riesgo de no poder recibir ningún tipo de educación si el conflicto continúa.

Por tanto, los niños de Kherbet Al-Souk pueden considerarse entre los más afortunados. Jamal y Akram dirigen la escuela con ayuda de donaciones privadas, ayudas monetarias de ACNUR y mobiliario cedido por organizaciones benéficas locales, que han donado entre otros una cajonera. Además, ahora están usando una tienda de campaña más amplia para poder atender a más estudiantes.

“Si hay suerte Akram podrá obtener caravanas para los niños más adelante”, dice Jamal, que hace poco recibió una buena noticia sobre su propio futuro. Poco después de hablar con ACNUR se trasladó a Austria, donde su hija asistirá a la escuela y recibirá una buena educación.

Mientras, en Jordania, su iniciativa de crear una escuela en Kherbet Al-Souk continuará beneficiando a los niños refugiados sirios que permanezcan en el país.

Por Haben Habteslasie en Amán, Jordania.

DONACIONES para la emergencia en Siria: web eacnur.org o 902 218 218 o mandando un SMS* con la palabra ACNUR al 28014.

*Donación íntegra de 1,20 euros para ACNUR. Válido para Movistar, Vodafone y Orange.



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