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ACNUR ayuda a las víctimas de los enfrentamientos en un campo de Sudán del Sur Imprimir

 

© ACNUR/ UNHCR/K.Mahoney. Toma Ibrahim Kuku huyó de su hogar en el asentamiento de refugiados de Yida, en Sudán del Sur, a principios de mes después de un intercambio de disparos. Junto a su familia, optó por vivir de manera temporal en otra sección del campamento.
© ACNUR/ UNHCR/K.Mahoney. Toma Ibrahim Kuku huyó de su hogar en el asentamiento de refugiados de Yida, en Sudán del Sur, a principios de mes después de un intercambio de disparos. Junto a su familia, optó por vivir de manera temporal en otra sección del campamento.
CAMPO DE YIDA, Sudán del Sur, 27 de marzo de 2013 (ACNUR/UNHCR) - Cuando los enfrentamientos armados estallaron en el asentamiento de refugiados de Yida a principios de este mes, Toma Ibrahim Kuku estaba aterrorizada. Sin apenas tiempo para coger nada, al comenzar los disparos a su alrededor tuvo que huir hacia el monte con 11 miembros de su familia, incluidos sus seis hijos.

Permanecieron ocultos durante toda la noche. Cuando se empezaron a escuchar nuevos disparos a la noche siguiente, Toma y su familia huyeron otra vez, rumbo al norte, hacia la militarizada y disputada frontera con Sudán.

Días más tarde, cuando se logró restablecer una relativa calma en Yida, ACNUR envió autobuses hasta la zona fronteriza para traer de vuelta a Toma y a otros 1.000 refugiados que habían escapado de los combates. No tenían agua ni comida, y el grupo agradeció la ayuda y aceptó retornar a Yida.

Sin embargo, su alivio duró poco. ¨Cuando volvimos a Yida, nos encontramos con que nos lo habían quitado todo¨, explicaba Toma. ¨Perdimos todo. Nuestras mantas, bidones, jabón. Nuestra comida. Todo había desaparecido.

ACNUR lleva desde la semana pasada trabajando en estrecha colaboración con los refugiados como Toma, para evaluar la situación de esta comunidad de más de 70.000 refugiados en Yida se ha visto afectada por la violencia y proponer la manera de ayudarles. El personal de ACNUR ha llevado a cabo entrevistas con las familias desplazadas para determinar sus necesidades inmediatas antes de distribuir el material humanitario de repuesto a los representantes de los refugiados.

¨Como señal de apoyo a los refugiados en Yida, estamos suministrando material humanitario a los líderes de los refugiados para que puedan ayudar a su propia gente a reconstruir sus vidas y comunidades¨, declaró Marie-Hélène Verney, responsable de la oficina de ACNUR en el estado de Unity, donde se encuentra Yida.

El incidente del tiroteo en Yida pone de manifiesto la preocupación de la Agencia de la ONU para los Refugiados por la presencia de armas en el asentamiento, lo que compromete el carácter civil del área y dificulta gravemente la capacidad de ACNUR para garantizar la protección de los refugiados.

Durante la primera noche tras su vuelta a su refugio vacío, Toma se preguntaba qué haría a continuación. La mayoría de las tiendas de campaña en su comunidad habían quedado abandonadas, ya que muchos refugiados habían huido precipitadamente hacia otras partes del asentamiento.

Por la mañana llegó su hermano para llevársela a ella y a sus hijos hasta una zona donde unos 50 miembros de su tribu habían encontrado refugio. El jefe de la comunidad, Ismail Kuku, de 46 años, estaba sentado rodeado de sus efectos personales.

¨Soy responsable de siete familias que huyeron conmigo cuando vimos el ir y venir de las balas¨, explica Ismail. ¨He encontrado un pequeño espacio para mi comunidad en esta nueva zona, así que es aquí donde vamos a construir nuevos refugios para vivir con nuestros hijos¨.

Este sábado ACNUR abrirá un nuevo campo de refugiados en Ajuong Thok, en el estado sursudanés de Unity. Esta apertura aliviará el exceso de refugiados en Yida. Unos 20.000 refugiados serán trasladados allí cuando el campo abra oficialmente sus puertas. El campo está ubicado en un terreno que el gobierno de Sudán del Sur ha designado como una zona segura para los refugiados.

Durante las últimas semanas, el personal de ACNUR ha llevado a cabo una campaña para informar a los refugiados de las razones para la apertura del nuevo campo, así como de los servicios que tendrán a su disposición. Los refugiados que han mostrado interés en ser trasladados a Ajuong Thok se beneficiarán de programas de acceso a la educación primaria y secundaria y de apoyo para la generación de ingresos, ofrecidos por ACNUR y otras agencias humanitarias que trabajan en el campo.

Toma e Ismail dicen sentirse aliviados ahora que una calma relativa ha regresado a Yida. ¨Ahora que he encontrado a mi jefe¨, dice Toma, ¨podemos empezar a reconstruir nuestras vidas¨.

Por Kathryn Mahoney en el campo de Yida, Sudán del Sur.

 


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