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Noticias Notas de Prensa Una exitosa campaña de salud entre refugiados logra mitigar las enfermedades

Una exitosa campaña de salud entre refugiados logra mitigar las enfermedades Imprimir

© ACNUR/B.Sokol. Una mujer anciana recibe atención médica a su llegada a uno de los campos en Sudán del Sur. ACNUR está preocupado por los problemas de salud de los refugiados.
© ACNUR/B.Sokol. Una mujer anciana recibe atención médica a su llegada a uno de los campos en Sudán del Sur. ACNUR está preocupado por los problemas de salud de los refugiados.
JUBA, Sudán del Sur, 9 de noviembre (ACNUR/UNHCR) – Gracias a una serie de intervenciones exitosas por parte del ACNUR y sus socios colaboradores, se ha logrado mantener bajo control los casos de Hepatitis E en los campos de refugiados de Sudán del Sur. Hasta la fecha se han registrado un total de 1.050 personas infectadas en estos campos, de las que 26 perdieron la vida. ACNUR está adoptando un enfoque doble para hacer frente a este problema de salud, mediante la prevención de nuevas infecciones y el tratamiento urgente de aquellos que están afectados. Sin embargo, la actual falta de financiación hace que sea difícil hacer frente a esta situación. El nuevo flujo de refugiados que se espera que llegue a estos campos podría tener un desastroso impacto en la salud pública de los refugiados.

“La Hepatitis E es endémica en la zona y este brote no ha pillado por sorpresa en una situación en la que los campos se encuentran saturados y en plena temporada de lluvias”, afirma Brendan Dineen, Oficial de Salud Pública de ACNUR.

ACNUR, junto a organizaciones socias como Solidarités International, Goal, Oxfam, OIM, Medair, IMC y MSF, han llevado a cabo una doble estrategia mediante la toma de medidas preventivas para evitar nuevos contagios y el tratamiento temprano de pacientes que ya están contagiados.

Según el Dr. Dineen, tres mensajes simples pueden suponer una diferencia entre la vida y la muerte en un campo de refugiados afectado por la presencia de enfermedades contagiosas: “Lávate las manos”, “Usa jabón” y “Utiliza siempre las letrinas”.

ACNUR y las agencias socias han identificado a varios cientos de promotores de salud entre los propios refugiados, que visitan a las familias para enseñarles estas medidas de higiene básicas. Les hablan de los peligros, desconocidos para muchos refugiados, tales como dar de comer a los niños con las manos sucias, defecar en espacios abiertos y no lavarse las manos después de ir al baño.

Según los parámetros de ACNUR, unas condiciones de saneamiento seguras en un campo comprenden la provisión de entre 15 y 20 litros de agua potable al día por persona y una letrina por cada 20 habitantes, así como suficientes puntos donde lavarse las manos y jabón.

Si no se detecta a tiempo, la Hepatitis E puede ser letal. Los primeros síntomas no son muy evidentes, los pacientes se sienten débiles y tienen nauseas. Una vez que los ojos adquieren el típico color amarillento, el hígado ya ha sido dañado y el cuerpo ya está tan intoxicado que el tratamiento es difícil y pueden darse complicaciones que provoquen la muerte del paciente.

Se pierde un tiempo muy valioso porque los pacientes acuden a la medicina tradicional antes que a un doctor. Beben infusiones de corteza de árbol tóxicas que empeoran el estado del hígado.

“Estamos participando en la búsqueda activa de casos”, dice el Dr. Dineen. Las mujeres embarazadas y los niños pequeños, dos grupos de alto riesgo, son evaluados constantemente. Llegamos a otros casos potenciales mediante campañas de sensibilización dirigidas a la comunidad.

Un equipo de seis personas de los conocidos Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos, está actualmente en Maban evaluando las prácticas de higiene, analizando el agua y tomando muestras de sangre para medir la prevalencia de la Hepatitis E dentro de los campos.

“ACNUR está haciendo todo lo que puede pero la lucha se está haciendo muy cuesta arriba” confiesa Dineen. “Con estas enormes dificultades económicas es difícil organizar todas esas actividades de salud y ofrecer suficientes letrinas y agua potable. Sabemos que hay más gente en la frontera esperando cruzar en las próximas semanas cuando los caminos sean transitables, por lo que esto se podría convertir en una pesadilla”.

La operación de asistencia humanitaria en Sudán del Sur apenas cuenta con financiación. ACNUR sólo ha recibido un 40% de lo que necesita, y hacen falta como mínimo 20 millones de dólares antes de finales de año para poder mantener al menos las actividades más básicas para salvar las vidas de los refugiados.

Por Melita H. Sunjic en Juba, Sudán del Sur

 


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