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Nueva vida para edificios abandonados en Grecia gracias a los refugiados Imprimir

Jumaa Alo y su familia llegando a Agia Eleni (© ACNUR/UNHCR/Christos Tolis)
Jumaa Alo y su familia llegando a Agia Eleni (© ACNUR/UNHCR/Christos Tolis)

Un antiguo hostal para jóvenes ha sido renovado gracias a los fondos de la Comisión Europea, ayudando a acoger a alrededor de 500 refugiados.

AGIA ELENI, Grecia, 14 de julio de 2017 (ACNUR/UNHCR).- Su nueva casa, compartida con sus hijos Mitan, Akid y su hijastra Zainab, y su nieta de dos años Silina, es un antiguo hostal para jóvenes, en el borde de la ciudad de Ioannina, situada junto a un lago. Están entre los primeros noventa refugiados residentes en Agia Eleni, espacio cedido hace un año a ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.

En estado de abandono y deterioro, el hostal ha sido renovado gracias a fondos de la Comisión Europea, y transformado en un prototipo autosuficiente en el marco del programa de alojamiento de la agencia, con capacidad para unas 500 personas.

El programa es parte de los esfuerzos para asegurar un sistema de recepción adecuado y sostenible por parte del gobierno griego, que requiere de más alojamientos en zona urbana y de mejoras en las condiciones de habitabilidad.

“Nunca olvidaré ese día”

Jumaa y su familia huyeron de Siria vía El Líbano en 2011, por el miedo a que su hijo pequeño fuera forzado a unirse al ejército sirio. Vivieron en el país vecino cuatro años, trabajando en granjas o en plantas empacadoras de fruta. Pero la vida era dura y, después de trasladarse a Turquía, decidieron hacer el peligroso viaje en bote hacia Europa.

“Siempre habíamos oído decir que en Europa todos los ciudadanos eran iguales ante la ley”, dijo Jumaa. “Es algo que nunca hemos visto en Siria”.

Tras seis intentos, Jumaa y su familia llegaron finalmente a la isla griega de Chios, en febrero. “Nunca olvidaré ese día”, apunta. “Fue como si un muerto tuviera la oportunidad de volver al mundo de nuevo”.

Jumaa, Nabiha y Mitan llegando al puerto del Pireo. © (ACNUR/UNHCR/Christos Tolis)
Jumaa, Nabiha y Mitan llegando al puerto del Pireo. © (ACNUR/UNHCR/Christos Tolis)
La familia sueña ahora con abrir una pastelería. Jumaa y sus hijos saben preparar más de 100 tipos diferentes de dulces. En Siria, la familia tenía dos pastelerías, pero “robaron en ellas y en mi casa. No quedó nada, lo robaron todo”.

El personal de ACNUR y de la ONG Intersos, colaboradora de la agencia, les están ayudando a asentarse en el amplio espacio, cuyos reconocibles y atractivos edificios en piedra y madera fueron diseñados hace más de medio siglo por Constantinos Doxiadis, arquitecto griego conocido por liderar el equipo que creó la capital de Pakistán, Islamabad.

Agia Eleni cuenta con salas de estar, comedor y habitaciones, áreas interiores y al aire libre para actividades y deportes, así como con agua corriente e infraestructura higiénico-sanitaria. Las familias pueden preparar su comida y tienen acceso a tiendas cercanas donde pueden comprar provisiones básicas con tarjetas monetarias emitidas por ACNUR bajo un esquema con fondos de la Comisión Europea. ACNUR y sus organizaciones socias, en coordinación con el Ministerio de Políticas Migratorias, ofrecerán a los residentes del antiguo hostal un completo abanico de servicios básicos.

Jamaa y su mujer, que tienen problemas de salud, piensan en un mejor futuro, en el que puedan reunirse con sus otros tres hijos, que habían hecho anteriormente el viaje a Grecia, dirigidos a Atenas y aceptados para ser reubicados en los Países Bajos.

Mitan, de 24 años, está muy agradecido. “Estamos rodeados de gente muy amable y amistosa”, dice sonriendo. “Aquí nos sentimos bienvenidos y seguros”.


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