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Noticias Historias con rostro Los refugiados en Austria añoran a los seres queridos que dejaron atrás

Los refugiados en Austria añoran a los seres queridos que dejaron atrás Imprimir

Ahmad Mansour, de 36 años, y su mujer, Sara, de 31, están cuidando no solo de sus tres hijos, sino también de sus dos sobrinos, después de que la hermana de Sara y su marido murieran por una bomba. (© ACNUR/UNHCR/Gordon Welters)
Ahmad Mansour, de 36 años, y su mujer, Sara, de 31, están cuidando no solo de sus tres hijos, sino también de sus dos sobrinos, después de que la hermana de Sara y su marido murieran por una bomba. (© ACNUR/UNHCR/Gordon Welters)
ACNUR está haciendo campaña para que se facilite la reunificación familiar de refugiados en Austria, donde los obstáculos legales y técnicos pueden separar familias. Ziad Asaad y Kholoud Al-Nadir celebraron una gran boda tradicional palestina en el campo de refugiados al que llaman casa en Siria. Ziad recibió asilo en Austria. Reza para juntarse de nuevo con su mujer, para reanudar su vida de casados.

VIENA, Austria, 3 de abril de 2017 –“Pienso en ella todos los días”, suspiró. “¿Qué puedo hacer? Solo ir a mis clases de alemán e intentar concentrarme.” Ziad, de 21 años y Kholoud, de 25 años, participan en una campaña de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, en Austria, para facilitar la reunificación de familias refugiadas.

Permitir a las familias reunificarse previene viajes peligrosos e irregulares, y mejora sus oportunidad de integración. Las personas felices son buenos ciudadanos” dijo Christoph Pinter, jefe de la delegación en Austria. Sin embargo, brechas legales y dificultades técnicas mantienen a las familias separadas. ACNUR es consciente de que, mientras aquellos con estatus de refugiado pueden pedir la reunión inmediata con su familia, quienes han recibido “protección subsidiaria” deben esperar por lo menos tres años en Austria. Esta diferencia en el tratamiento pasa por alto el hecho de que los refugiados y beneficiarios de la protección subsidiaria comparten las mismas necesidades humanas. Un ejemplo es que Ziad continua solo en Viena y Kholoud está atorada en el campamento de refugiados de Khan Al-Shih, cerca de Damasco.

Ahmad Mansour y su mujer Sara con sus tres hijos, Feras (12), Nabil (11) y Sohaib (3), y sus dos sobrinos, Abdullah (17) y Mostafa (15), en Austria. (© ACNUR/UNHCR/Gordon Welters)
Ahmad Mansour y su mujer Sara con sus tres hijos, Feras (12), Nabil (11) y Sohaib (3), y sus dos sobrinos, Abdullah (17) y Mostafa (15), en Austria. (© ACNUR/UNHCR/Gordon Welters)
El derecho austriaco determina que los miembros de la familia deben enviar sus solicitudes de reunificación como máximo tres meses después de que un refugiado reciba asilo. Kholoud no envió las solicitudes en el plazo establecido, por causas ajenas a su voluntad. La lucha entre rebeldes y el ejército sirio impidió que pudiera salir del campamento e ir a las oficinas consulares a tiempo. Hasta que su caso sea resuelto, Ziad y Kholoud mantienen su amor vivo a través de mensajes de WhatsApp y Viber.

Mis sobrinos son como mis hijos… No iba a abandonarlos."

Ahmad Mansour, de 36 años, conductor de autobuses de Homs, en Siria, también dependía de su móvil para estar en contacto desde Austria con su familia en Líbano. Tan importante era esto -“no solo hablábamos todos los días, sino todas las horas” –que eligió prescindir de un tratamiento dental indispensable para él y así poder comprar un teléfono móvil.

La familia Mansour está junta, viviendo en Gaweinstal, un pueblo en el sur de Austria, pero las complicaciones hicieron que le reunificación se demorara. Ahmad y su mujer, Sara Al-Said, de 31 años, no sólo están criando a sus tres hijos – Feras (11), Nabil (10) y Soheib (3) – sino también a sus sobrinos Abdalah (17) y Mostafa (15).

Fue una historia romántica” dijo Ahmad. “Los hermanos Mansour cortejaron a las hermanas Al-Said. Yo me casé con Sara, mientras que mi hermano, Mohamad, se casó con su hermana, Nadakh”.

Trágicamente, Mohamad, Nadakh y su hijo Mussa, de 6 años, fallecieron en Siria. Por la explosión de una bomba. Abdalah y Mostafa sobrevivieron. Ahmad y Sara acogieron a sus sobrinos y les trataron como a sus propios hijos, pero no tienen papeles de adopción para demostrarlo. “Mis sobrinos son como mis hijos” dijo Ahmad. “No podía aceptar un ‘no’ como respuesta. No iba a abandonarlos de ninguna manera”.

Ziad ha encontrado seguridad y asilo en Austria, pero reza para poder reunirse con su esposa, Kholoud, y continuar con su vida como matrimonio. (© ACNUR/UNHCR/Gordon Welters)
Ziad ha encontrado seguridad y asilo en Austria, pero reza para poder reunirse con su esposa, Kholoud, y continuar con su vida como matrimonio. (© ACNUR/UNHCR/Gordon Welters)
Bajo las leyes de Austria, solo las familias con los dos padres y sus hijos menores de 18 años pueden optar a la reunificación. Gracias a la mediación de ACNUR, se ha encontrado una solución que respeta el espíritu de la ley. Los sobrinos fueron trasladados a Austria bajo un programa de reasentamiento, mientras que Sara y sus hijos llegaron por medios de reunificación comunes.Ahmad llegó solo a Austria, por Turquía, Grecia y los Balcanes, en junio de 2015. Sus sobrinos llegaron vía Beirut en marzo de 2016, seguidos de Sara y sus hijos en junio. Una comprensión más inclusiva de lo que constituye una familia habría permitido un procedimiento más rápido.

Estuvimos separados durante un año.

Me estaba volviendo loco, pero cuando mis sobrinos llegaron, sentí que todo iría bien”, Los Mansour dejaron atrás en Siria su gran familia, junto a dolorosos recuerdos, pero su felicidad es evidente mientras pasean por la tarde junto a los viñedos del que es ahora su nuevo hogar. “Es muy peligroso ir. Excepto para comprar comida, se queda en casa.

Les dije a mis hijos que, pasara lo que pasara, ahora debemos mirar hacia delante”. Ahmad busca trabajo. Sara, psicóloga titulada y que trabajó como profesora, está haciendo progresos notables con el alemán, y sus hijos -excepto Abdalah, el mayor- van a la escuela.

Abdallah, demasiado mayor para ir al colegio, sueña con ser actor. Me enseña vídeos de estos bocetos cómicos, incluyendo uno en el que finge hablar con su novia en el teléfono mientras se lava los pies y sus malolientes calcetines en una bolsa de plástico. La risa inofensiva y la vida normal de una familia se encuentran fuera del alcance de Ziad y Khouloud. Los dos son palestinos, nacidos en el exilio.

Es peligroso salir. Excepto para comprar comida se queda en casa.

El campamento donde crecimos en Siria era como una ciudad” dijo. “Conocí a a Kholoud en una calle del campamento y me gustó. Cuando nos casamos, vinieron 200 invitados a la boda”. Ziad se fue de Siria en 2015 para reunirse con su padre, que ya estaba en Austria. Kholoud se quedó con sus padres y la guerra la atrapó en el campamento de Khan Al-Shih por la guerra. Todavía está en peligro, y Ziad se preocupa por ella constantemente.

Es como si ella estuviera en prisión dijo. “Es muy peligroso salir. Excepto para comprar comida, se queda en casa. Es lo mismo cada vez que el régimen toma un lugar; la gente es castigada. La ciudad se convierte en una ciudad fantasma, o los ciudadanos viven como en una cárcel”.

Ziad reveló que dos de sus primos fueron secuestrados y, más tarde, fueron hallados muertos; otros familiares murieron en ataques de las fuerzas del gobierno. ¿Por qué Ziad no se llevó a Europa a Khouloud? “No podíamos permitirnos el viaje” afirmó, añadiendo que no quería exponerla a los peligros de la ardua travesía marítima.

“El barco en el que estaba volcó dos veces, fuimos rescatados y enviados de nuevo a Turquía, hasta que el tercer intento tuvo éxito. Agradecí entonces a Alá que Kholoud no estuviera conmigo, porque escapamos de la muerte por poco. Cuando venga a Austria, quiero que vuele hasta aquí e iré al aeropuerto a buscarla

Por Helen Womack


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